Una juventud llena de caníbales

En nuestra pequeña burbuja no cabe nadie que no sea igual a “nosotros”, de ahí nacen las etiquetas y los paradigmas.

Opina - Sociedad

2017-12-06

Una juventud llena de caníbales

Es triste, es doloroso ver a la juventud que es “la generación más estudiada y avanzada” llena de caníbales. Como jóvenes nos encerramos en una burbuja maravilla donde solo hay espacio para quienes la creamos, resaltando que dicha capa protectora esta costeada por nuestros padres, y aunque suene fuerte y desolador, no se imaginan cuan cierto es.

Descarado fuese el hecho de  atacar a la generación, a la cual pertenezco, y con mucho más ánimos de crear conciencia que de ofender, aquí les va:

“Durante el 2015, el suicidio fue la cuarta causa de muerte violenta en el país: 2.068 personas decidieron quitarse la vida. Los jóvenes tuvieron el mayor número de casos. El 48,74 por ciento de los suicidios ocurrieron en edades entre los 15 y 34 años; de esos, la mayoría estaban en el rango de edad de 20 a 24 años, con 302 casos. El número de suicidios de adolescentes entre los 10 y los 14 años creció significativamente al pasar de 57 en el 2014, a 70 en 2015.”

-¿Y en qué fallé? se reprochan los desolados padres. ¿Qué hice mal? se preguntan, mientras enfrentan la decisión de sus hijos sin saber que el problema es mucho más grande.

Como toda “cultura moderna” y en pleno siglo XXI, con esta tecnología que nos lleva hasta el fin del mundo en solo un par de segundos, seguimos culpando a la víctima y no a los victimarios, pero bien es cierto, que nadie tiene la culpa de un suicidio, si recalcamos que fue su propia decisión.

González Ortiz especialista en epidemiologia aclara que “los suicidios en estas edades suelen estar relacionados con problemas de autoestima, el ‘bullying’/ cyberbullying, la falta de aceptación de la condición sexual y no tener una orientación psicológica adecuada para enfrentar crisis de cualquier índole”.

En nuestra pequeña burbuja no cabe nadie que no sea igual a “nosotros”, de ahí nacen las etiquetas, nacen los paradigmas, y no alcanzamos a imaginar cuánto duele un rechazo, cuánto duele un desprecio, o una simple broma.

La etapa de adaptación social que se vive durante la adolescencia, como es también  llamada búsqueda de personalidad, es tan frágil como una linda flor, y las redes sociales, el deseo de tener mil ‘likes’ en nuestras fotos, de tener más seguidores cada día, números inimaginables de retweets; nos ha cegado, nos ha cambiado volviéndonos egoístas, insensibles, “con una vida perfecta”, dependientes y unos completos caníbales.

Ya no nos importa el dolor del otro, el sufrimiento de los demás y muchos menos su formar de pensar, sentir o querer. Hoy como jóvenes nos estamos matando los unos a los otros, demostrando quien vive mejor, quien es más falsamente feliz, redefiniendo esta palabra de la manera más cruel y plástica que puede existir. Y aunque no lo queramos ver somos los victimarios de esas víctimas. ¿Cómo puede ser esto posible?

Una juventud que no escucha, una juventud que no siente, una juventud que no tiene temor de nada, que dice amar a Dios cuantas veces sus redes sociales le permita postear mientras tienen un alma tan vacía, que se alegra del mal. Somos caníbales y no porque nos alimentemos físicamente del otro, pero si aumentamos nuestro ego con sus falsas pleitesías y cariño, alimentamos nuestra individualidad y superioridad hiriendo a los demás.

¡Y esas benditas redes sociales!, son la estocada perfecta, haciendo virales tantas infamias, tantos chismes, tantos videos que se han llevado a innumerables vidas inocentes, cansadas de burlas y de dolor, que solo se encontraban en aras de pertenecer a “la burbuja maravilla”, de la tal que sin darte cuenta tú también deseas pertenecer, o tal vez ya estas.

Necesitamos más abrazos que publicaciones, necesitamos verdaderos amigos más que seguidores. Es el momento que nosotros como jóvenes dejemos de matarnos los unos a los otros, desmigajar sonrisas y de partir tantos corazones  creyendo que así obtendremos potestad en esta vacía sociedad, y comencemos a transformar esta oscura vivencia, eliminando las ganas de muchos de quererla parar.

 

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Camila Garcia
Nacida en Valledupar un 25 de Mayo; estudiante de Derecho, amante de la buena música, de la juventud y su papel político, del medio ambiente y su protección; Perteneciente a la Sociedad de Debate Carlos Gaviria y Grupo Cultural Raúl Gómez