El odio no nos va a salvar de este mierdero

Todo lo malo que se resalta son sólo consecuencias de vender nuestra conciencia.

Opina - Sociedad

2017-12-06

El odio no nos va a salvar de este mierdero

Es claro que Colombia es un país que lo tiene todo y que, con nuestros gobernantes, nos tiene a la vez en nada. Un país con un pueblo sumiso, permisivo y tolerante con la mezquina clase política que nos ha ido ralentizando y alejando del desarrollo y verdadero progreso. Un país con recursos naturales como ningún otro, pero que se venden a extranjeros sin medir los riesgos. Un país con un presidente economista, con Nobel de Paz, que nada parece saber de esos temas y con un ex – presidente que parece creer que el odio nos salvará de este mierdero del cuál él también fue mayor aportante.

Un país entre los más corruptos y desiguales a escala mundial. Un país con un sistema de salud que más que bienestar ha garantizado la fatiga, el dolor y la muerte a los usuarios. Un país que, por más que duela decirlo, tiende más al retraso que al progreso y esto no es culpa solo de los políticos de turno que se han repartido el poder durante décadas, sino también de los colombianos que permitimos que cosas como estas pasen. Un país que elige a un representante no por sus propuestas ni por el impacto de sus ideas, sino por su mera y pura conveniencia. Un país que ingenuamente vive feliz, pero desconociendo la miserableza de ciertas zonas que nos muestra la triste realidad de cientos de familias que tienen que luchar día a día por su permanencia en el medio teniendo a la pobreza como la suerte que les dejó el destino y deben aceptar en la vida.

Un país agrícola que ha abandonado a sus campesinos en la lucha, que ha desprotegido al sector y no ha tecnificado los procesos agrícolas de cientos de familias que viven de la tierra. Un país que ha sido permisivo y pésimo negociador, solo miremos los Tratados de Libre Comercio (TLC) donde se desprotege a la industria nacional. Un país que cierra cada vez más las oportunidades a los pequeños y medianos empresarios. Un país donde debe pagarse más impuestos precisamente porque la corrupción no ha dejado recursos para su correcta destinación.

Colombia es un país en donde la educación como derecho fundamental se traduce al negocio de privados, la restricción en el acceso de los más pobres a ella y el endeudamiento de los mismos. Un país que no invierte como debería en educación y en la ciencia.

Sin duda alguna un país que no piensa por sí mismo, sino anda con dependencias que lo doblegan a la voluntad de los poderosos. Un país que cree que el odio es la mayor fuerza de cambio.

Este espacio no se hizo para hablar mal de Colombia, sino de demostrar que no estamos bien. Que, si seguimos con la vaga idea de que estamos logrando el cambio y que nuestra tarea es seguir perdiéndonos en cosas rutinarias, esto será realmente un mierdero.

Muchos creen que la mejor salida es guardar rencores, hablar con odio e insultar fuertemente a quien nos contradice, pero el odio no nos va a salvar de este mierdero en que nos estamos convirtiendo.
Colombia es un país maravilloso que tiene gente admirable, pero cada vez estamos desconociendo más nuestro papel como ciudadanos y eso es lo que hoy me lleva a escribir estas palabras. Todo lo malo que se resalta son solo las consecuencias de vender nuestra conciencia.

Salgamos a las calles, participemos de diferentes espacios políticos y sociales. No nos quedemos callados ante las injusticias. No nos odiemos entre nosotros mismos, eso solo lo logran aquellos que actúan con la vileza en sus mentes. Es muy triste que entre compatriotas nos ataquemos por seguir ciegamente a personajes que se fundamentan en lo ruin y reitero: el odio no nos va a salvar de este mierdero.

( 2 ) Comentarios

  1. Muy bien dicho y aunque no nombra fuentes, no hace falta para saber que es verdad porque lo vivimos dia a dia. Ojalá quien lo lea lo entienda y se ponga a reflexionar que como esta este país puede llegar a estar peor si no hacemos nada.

  2. Hablar del país es una generalización que desconoce el esfuerzo de importantes sectores que van tomando, cada vez, consciencia de sus problemas y de la urgente necesidad de actuar.
    Aunque comparto que las condiciones materiales de las familias, de las mayorías, es ignominiosa. También hay decir que miles están peleando por un país distinto. Que aún no logran convencer a las mayorías. Que aún no logran pasar de la reivindicación en la Tribuna informal a la la institucional, pero van en aumento la lucha.
    Hay esperanza.

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Gustavo Malagón
Administrador de empresas, activista y crítico. Aquí se habla de política y negocios. Ex - representante estudiantil.