¿Y quién está detrás?

¿A qué intereses inconfesables están sirviendo los reporteritos de Caracol como Juan Diego Alvira y sus colegas de Caracol y RCN? ¿Quién está detrás de toda esta grotesca farsa?

Opina - Sociedad

2018-11-10

¿Y quién está detrás?

Se llevó a cabo una nueva jornada de protesta popular este jueves 8 de noviembre. Ya los motivos han ido in crescendo, pues no es solo el espinoso y grave asunto de la financiación de la educación pública, sino que ahora se le agrega el de los impuestos a la canasta familiar.

En una columna anterior había recordado cómo, mientras Europa hervía con la Revolución Francesa, toda la América Hispana y colonial, a finales del siglo XVIII, se levantaba para protestar y descalificar el régimen tributario que la Reforma Borbónica había implementado y que, entre nosotros, tomó la forma de una insurrección antifiscal que los historiadores tradicionales han denominado la Revolución de los Comuneros.

Eso es solo un pequeño recorderis, para que el gobierno del presidente Mario sepa que no le va a quedar tan fácil la implementación de su Ley de financiamiento, nombre hipócrita y falso con el cual está tratando de disimular una reforma tributaria impopular y la extensión de nuevos impuestos para las clases trabajadoras, mientras recorta los impuestos directos de los ricachones capitalistas. Está pues advertido el presidente Mario.

Pero lo que quiero hacer resaltar en esta ocasión es el hecho, asaz significativo, de que, desde hace varios días y particularmente en lo que va de esta pseudoadministración, la protesta social ha sido pacífica, organizada, respetuosa de las normas legales y de convivencia social. Los estudiantes han dado un ejemplo de sindéresis y corrección encomiable.

Ha habido incluso confraternización con la fuerza pública y algunas marchas de protesta han concluido con un abrazo fraternal entre el Esmad y los manifestantes.

Pero, y este es el punto relevante, desde que el anciano abarrotero llegó a su cargo de ministro de guerra, manifestó unas ansias feroces de acallar la protesta social. Muy propio del capitalista abusivo y logrero, que se escuda en las normas del Estado para impedir que los destinatarios de sus prácticas expoliadoras expresen su inconformidad y desagrado.

El anciano tendero llegó estigmatizando la protesta social, incluso tuvo la avilantez de mencionar oscuros intereses narco delictivos como instigadores, entre bastidores, de esos pronunciamientos.

Sin embargo, dado que todas las expresiones de inconformidad popular habían transcurrido dentro de los cánones legales, el vejete vio frustradas sus pretensiones represivas.

No obstante, este jueves 8 de noviembre, de manera inesperada y desde muy tempranas horas, sujetos encapuchados se tomaron, primero las instalaciones de la Universidad Industrial de Santander, en Bucaramanga,  y, más tarde en Bogotá, las de la Universidad Nacional. Mientras que en Popayán y en otras ciudades ocurrían desmanes, paralelos a la pacífica y ordenada expresión de descontento popular.

La cereza del pastel estuvo en Bogotá, donde se presentaron situaciones vandálicas de especial gravedad, con graves ataques a la fuerza pública y colapso de los servicios de transporte, que han hecho las delicias de los reporteritos amarillistas de los noticieros de Caracol y RCN.

Hay que ver la fruición con la que esos medios fletados han pasado, una y otra vez, desde diversos planos, de manera reiterada, la imagen de una bomba Molotov lanzada a unos inermes gendarmes con uniformes comunes y corrientes, refugiados bajo unos escudos de plástico, frente a la sede del vendido y lambón medio de comunicación gobiernista de propiedad de Ardila Lulle. Entre otras cosas, ¿por qué los enviaron allí en lugar del Esmad que tiene prendas de recubrimiento antidisturbios y a prueba de fuego?

Pero, como si eso fuera poco, los referidos noticieros se han regodeado, en forma reiterada y machacona,  con las imágenes de los pobres transeúntes pasajeros perjudicados con la protesta, que tuvieron que caminar por cuadras y cuadras, para llegar a sus casas.

Las imágenes de marchantas y trabajadoras que, algunas con niños en brazos, se vieron obligadas a caminar largas jornadas, porque el Transmilenio no pudo llevarlas, tienen un claro propósito deslegitimador del movimiento. Y se elevan esas imágenes como la expresión del sacrificio a que los protestantes han sometido a las clases populares. ¡Hipócritas!.

¿Qué es lo que esos farsantes medios de comunicación están buscando, con la reiteración lastimera de esas imágenes y esos relatos? ¿A qué intereses inconfesables están sirviendo los reporteritos de Caracol como Juan Diego Alvira y sus colegas de Caracol y RCN? ¿Quién está detrás de toda esta grotesca farsa?

Es natural que situaciones de inconformidad y de protesta generen incomodidades sociales. No es posible pensar en una manifestación de rechazo o de censura a unas medidas del régimen vigente que no se traduzcan, en algún grado, en perturbación del normal transcurrir de la vida social. Eso es lógico. No pueden pretender los reporteritos de Caracol y RCN, por darles gusto a sus patrones y, sobre todo, para conservar su puestecito de trabajo, que la inconformidad se exprese de manera virtual u Holo gramática.  

Pero, reitero que las protestas desde hace varios días, incluso, antes de la posesión del presidente Mario, se habían desarrollado por canales pacíficos, respetuosos del ordenamiento jurídico. ¿Qué los hizo desbordarse?

Lucio Anneo Séneca, filósofo romano, nos legó una pregunta en una de sus obras literarias para determinar el beneficiario de esas conductas: Qui prodest, ¿a quién le sirve? ¿Quién es el primer beneficiario de todo el proceso de deslegitimación de los movimientos populares que se están levantando contra un gobierno inepto, oligarca, aporófobo?

Lo que hicieron los encapuchados de la UIS, de la Universidad del Cauca, de la Universidad Nacional, de la Universidad de Antioquia, etc., es precisamente la creación de la condiciones para que un régimen göebelsiano, experto en el uso y manejo de la propaganda, pueda deslegitimar la protesta social y entronizar las medidas represivas que no había podido dictar.

El inane secretario de seguridad de Bogotá, por ejemplo, apareció en los noticieros de televisión revestido de una ira santa, anunciando la deducción de responsabilidades judiciales y penales en contra de los organizadores de las marchas de protesta. Como si quienes citaron a las demostraciones pudieran tener control de lo que hacen eventuales infiltrados de la extrema derecha.

Por eso, no es gratuito que la primera reacción del abarrotero que funge de ministro de guerra fuera la de presentar en el Congreso un proyecto de ley para promover la agravación de las penas por los delitos de orden público, en especial por el delito de violencia contra servidor público.

Mientras el inane presidente Mario expresó su rechazo total a las “expresiones de violencia que se presentaron el día de hoy por parte de algunos individuos, que violentaron establecimientos de comercio, que violentaron medios de comunicación, que paralizaron la movilidad de muchísimos ciudadanos, que afectaron la tranquilidad en la vía pública (…)” al tiempo que expresó su solidaridad a las personas que se vieron afectadas por estos hechos y a los miembros de la Fuerza Pública que fueron agredidos vilmente.

Nada más conveniente pues que este tipo de actos infames, imprudentes, delincuenciales y censurables, que protagonizaron algunas personas de las que, estoy seguro, no pertenecen a los movimientos estudiantiles, obreros, ni sociales que convocaron y organizaron las demostraciones de protesta.

Por el contrario, quienes sabotean de esta manera la forma de expresión justa y genuina de las masas populares, solo pude provenir de los enemigos de esas manifestaciones. A los autores de los desmanes y de los actos vandálicos hay que buscarlos en la extrema derecha. En los movimientos afectos a la criminalización de la protesta social.

Obviamente que van a aparecer chivos expiatorios.

El “sagaz” fiscal general nos va a salir, en próximos días, con la identidad de dos o tres “conservas” (término usado por los nazis para referirse a los polacos que emplearon en el incidente de la emisora del Dantzig), que harán las veces de cabritos emisarios, sobre quienes se descarará todo el peso de la ley. Los van a detener, los medios de comunicación, en especial Caracol y RCN, los van a destrozar, los mostrarán tratando de taparse la cara con la chaquetica y, luego, les impondrán una sanción “ejemplar” como las que pretende entronizar el porcino ministro de Guerra.

Pero los verdaderos responsables, los arquitectos del nefando plan de descalificación y deslegitimación de la oposición y la protesta social, no van a aparecer. Esos pertenecen a las fuerzas oscuras tan cercanas al corazón de ese expresidente de la república que todos conocemos, que está detrás de toda esta manipulación y detrás del poder, el que muchos aborrecemos, pero que no se puede mencionar.

 

 

( 4 ) Comentarios

  1. Muy de acuerdo con La Oreja Roja. «Aguilas Negras» y «encapuchados» tienen la misma procedencia.

  2. Juan Diego Alvira, un muñequito juguetón que se cree un innovador en presentación de noticias, con sus manoteos y sus frases célebres mal leídas.

  3. Tal cual usted lo menciona en su análisis con pelos y señales, nuestra hermosa Colombia está siendo maniatada y con el miedo que propagan a traves de medios arrodillados ante las grandes maquinarias corruptas, con ansia de poder desidia y daño social. Tildan a nuestros Jóvenes universitarios de terroristas tal como sucedió en los gobiernos anteriores con una fina represión que cala hasta los huesos del que sale a las calles a protestar y que llegará el momento que gritamos que puede que nos quiten la vida pero jamás nuestra libertad mucho menos nuestra dignidad.!!!

  4. La historia está llena de estos artificios para derrotar cualquier movimiento político. En nuestro país desde la presidencia del lnmombrable , se criminalizó la disidencia política, con todas las consecuencias que llevo hasta pervertir el proceso de paz, convirtiéndolo en delito. No es de extrañar que lo que UD comenta hoy sea el pan de cada propuesta y si no da resultados, el sacrificio de algunas personas será el siguiente paso. Con la famosa bomba incendiaria contra los policías, fueron miembros de la misma fuerza quienes lo hicieron. Gracias a que aparecieron los vídeos de seguridad que lo demostraron, se calmó el escándalo. Ya tendrán la oportunidad de crear algo tenebroso para hacer de la protesta social (que se acrecentara a partir de enero) una práctica criminal y odiada por la ciudadanía. No podemos pedir que Dios nos coja confesados, por qué los dueños de las religiones están con los bandidos del gobierno

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Armando López Upegui
Historiador, Abogado, Docente universitario y Maestro en Ciencia política.