Sin educación pública, el futuro no es de todos

Un pueblo educado jamás preferirá ir a la guerra, porque, antes de matar a sus hermanos, siempre llevará en su voz el diálogo que propone soluciones.

Opina - Sociedad

2018-10-04

Sin educación pública, el futuro no es de todos

La declaración de los Derechos Humanos, en el primer parágrafo del artículo 26, señala que: “Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos”.

Además, en el parágrafo dos del mismo artículo, se añade: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz”.

Pedimos que la educación pública del país sea un derecho y no un negocio ni un privilegio de unos pocos. Pedimos que no sean 40 mil cupos, como lo ha hecho Ser Pilo Paga en cuatro años —un disfraz para privatizar la educación pública—, sino 400 mil.

Las 32 universidades públicas del país, desde las últimas semanas, con profesores y estudiantes, han alzado su voz para exigirle más presupuesto, al gobierno de Iván Duque, ese que se ha destinado, descaradamente, a otros asuntos que, desde el punto de vista del gobierno, son más prioritarios: aviones, helicópteros, fusiles y tanques; la guerra.

¿Quiénes son los rambos esos que prefieren los fusiles antes que los libros, los capitanes antes que los profesores?

Quieren un pueblo destruido, sin sueños, sin ciencia, sin deporte, sin criterio y opinión, sumido en la extrema ignorancia; quieren borregos que obedezcan sus órdenes ciegamente. Sin embargo, ante todo lo anterior, ellos insisten en que el futuro es de todos. Qué pena, pero no es de todos, es de los contados que logran llegar a las universidades públicas.

Políticos que solo ven y tratan a los soldados como carne de cañón, desmeritando lo que son: jóvenes colombianos con pocas oportunidades, pero con todas las capacidades para, más allá de disparar un fusil, realizar la carrera que siempre soñaron.

No obedezcan a esos hombres que son avaros en el dinero, en su poder, que se creen dioses, que pasan doctorados en sus hojas de vida falsos; hombres que van tumbando árboles porque sí, sin pensar en las consecuencias del cambio climático.

¡No crean más en esos hombres, soldados! Un pueblo educado jamás preferirá ir a la guerra, porque, antes de matar a sus hermanos, siempre llevará en su voz el diálogo que propone soluciones.

La deuda con la educación pública alcanza los 3,2 billones de pesos en funcionamiento y 15 en infraestructura. Es una deuda injusta, porque las universidades nos han dado hombres brillantes en la ciencia, las matemáticas y las humanidades, en todas las áreas del conocimiento; a pesar de su precaria infraestructura, las universidades públicas han llevado a buen término proyectos en bien de la sociedad misma.

¿Cómo le podemos pagar tan mal a los profesores, una profesión que le hace tanto bien a los colombianos, gravándoles más impuesto con la última reforma tributaria?

​¿Por qué tanto miedo de educar al pueblo, gobierno? Sí, pueblo, tienen miedo de educarte, porque si te educan tú no venderías tus votos por un tamal, ni votarías por los que te han ofrecido puñaladas, ni mucho menos, defenderías lo indefendible.

Queda aclamar que seguiremos luchando por la educación que nos pertenece a todos, sin importar distinciones. ¡La universidad pública vive y sus latidos serán escuchados en las calles de las ciudades capitales el próximo diez de octubre!

 

Fotos cortesía de: EFE, El Tiempo.

( 3 ) Comentarios

  1. ReplyHernán Muriel Pérez

    Buena columna, hermano. Gracias por compartir.

  2. Excelente análisis. La educación pública es un peligro para las élites y demás enemigos de la democracia

  3. La educación es el peor enemigo de la gobiernos cv fascistas. El pensamiento crítico les arrebataria el poder y ellos lo defienden con las armas.

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Norvey Echeverry Orozco
Estudiante de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad de Antioquia. Ama el periodismo tanto como a su vieja.