Se busca un alcalde

Es hora de gritar a esa maldita clase política local y nacional que sus hampones no pueden seguir pretendiendo hurtase nuestro deseo de vivir dignamente.

Opina - Política

2018-01-08

Se busca un alcalde

Cartagena de Indias, “la noble e ínclita ciudad que por patria se inmoló con sus gestas gloriosas de libertad”, libra hoy, después de 484 años de historia, una de sus más fieras batallas para buscar “cual leona fiera” destrozar las cadenas de la opresión, de la corrupción y la desidia gubernamental a la que ha estado sometida por filibusteros de cuello blanco quienes la heredaron de los piratas españoles que la invadieron, la asediaron, la arrinconaron, la esclavizaron y la dejaron sumida en la miseria.

Estamos ya en el año 2018 y en pleno siglo XXI en nada ha cambiado esa historia de esclavitud de la heroica pues seguimos sometidos al yugo de los clanes políticos que ejercen su brutal poder en contra de la ciudad cerrando las puertas de las oportunidades de progreso y de llevar una vida digna a los nativos víctimas de las falsas promesas electoreras, quienes sin ninguna otra opción terminan cediendo ante las pretensiones de los corruptos y acuden a las urnas a elegirlos para que nos sigan esclavizando.

La historia política del corralito de piedra está llena de antecedentes que producen terror y ha sido protagonizada por piratas que desde el siglo XX se han lanzado a la arena política vendiéndose como los benefactores de los más desfavorecidos, pero que nos ha traído obscuros personales como Manuel Domingo Rojas, primer alcalde electo de la ciudad; seguido por un pirata de marca mayor, Nicolás Curi Vergara, un hombre que apunta de compra de votos logró hacerse 3 veces con el poder y quien a la postre se viera obligado a abandonar el cargo y salir del entuerto político por la puerta de atrás debido a los casos de corrupción en los que se vio envuelto.

Posteriormente surgió la figura de Gabriel García Romero un politiquero de gran envergadura, nos gobernó entre 1992 y 1994, miembro de la casa García, un clan macabro relacionado no solo con la corrupción sino con paramilitarismo y crímenes de lesa humanidad y que han logrado acumular muchísima riqueza y poder en la ciudad. Durante su gobierno los cartageneros tuvimos que tragarnos el sapo de sus obras absurdas, dignas de un cuento macondiano como unos “paraderos” que jamás sirvieron para un rábano y un puente que se derrumbó a los pocos días de haber sido puesto en servicio pero que por supuesto las autoridades absolvieron de toda responsabilidad.

La lista la continuó Guillermo Paniza Ricardo un mandatario salido de la “gente bien” de Cartagena pero que terminó preso en 1999 al verse involucrado en un caso de peculado por apropiación; Carlos Díaz Redondo tuvo un periodo de 2 años entre el 2001 y el 2003 que terminaron condenándolo a 6 años de prisión por celebración indebida de contratos durante su gobierno y cuyo hilo conductual lo siguió Alberto Barboza Senior sobre quien hoy pesa una condena exactamente igual al anterior por los mismos hechos.

Judith Pinedo Flórez fue la primera mujer alcaldesa elegida por voto popular que rigió los destinos de la ciudad, hoy esta mujer está siendo investigada porque supuestamente cedió de manera irregular, y sin el cumplimiento de los requisitos legales, unos terrenos que permitieron al hotel Dann apoderarse de playas en el barrio de Bocagrande.

A Judith Pinedo la sucedió ya en el 2012 un popular periodista local que sufrió los embates de la casa García que armaron la de troya para robarse el trono del palacio de la aduana y que finalmente una penosa enfermedad lo llevó a la tumba, dejando el poder en manos de Dionisio Vélez, procedente de una familia dedicada al lucrativo negocio de la educación universitaria, su periodo de gobierno estuvo cuestionado por la improvisación en la implementación del sistema de transporte Transcaribe cuyas obras avanzaron tan rápidamente a la par como terminaban las obras de construcción del edificio sede de la Universidad Tecnar propiedad de su familia en el sector de Tesca y que igualmente es investigado por detrimento patrimonial superior a los 6 mil millones de pesos.

Ya en las últimas elecciones a la alcaldía las maquinarias corruptas lograron llevar a otro periodista quien quiso emular a su antecesor Campo Elías, pero en menos de lo que canta un gallo le descubrieron todo un entramado de corrupción, politiquería y malas intencionadas acciones para robarse las arcas del corralito de piedra que actualmente lo tienen en prisión.

Todo este resumen de lo nefasto que ha sido el poder en Cartagena nos sirve para gritar a esa maldita clase política local y nacional que sus hampones no pueden seguir pretendiendo hurtase nuestro deseo de vivir dignamente, que para nosotros es imperativo buscar urgentemente un alcalde que no tenga ninguna filiación politiquera, que no se deba a los clanes criminales que dominan la ciudad, que sea capaz de resolver de fondo los males que nos aquejan como la movilidad, la infraestructura, el saneamiento básico y los servicios públicos,  la educación y el empleo; que se enfrente sin temor a quienes se oponen al verdadero progreso de la ciudad y han impedido el traslado del mercado de bazurto, que sea capaz de buscar una salida justa y sin pisotear dignidades al fenómeno del mototaxismo, que le cierre el cerco a los mafiosos que tienen el monopolio de la salud, que tenga la capacidad de imponer políticas de prevención del delito mediante la implementación de programas que lleguen a brindarle oportunidades a los jóvenes en riesgo y permitan acabar con las pandillas que atemorizan a los cartageneros.

Se busca un alcalde con una hoja de vida limpia, que no tenga rabo de paja, que no sea solo de la zona norte o del centro amurallado, que acabe con la discriminación, que comprenda que Cartagena es una sola ciudad y no la que está dividida por la torre del reloj sino que también tiene una zona perimetral que reclama urgente la atención.

( 1 ) Comentario

  1. Buen artículo. Mencióname una persona de toda Cartagena que esté preparada para GOBERNAR la ciudad?

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Diego Luis Amaya
Ingeniero de Sistemas, no me siento ni a la izquierda ni a la derecha, amo mi país y estoy convencido que el poder de la palabra es mayor que el de las armas.