Rezar no les sirvió

Que paguen por esas comunidades que ahora no tienen cómo pescar, ni buscar el cadáver de sus seres queridos que quedaron sepultados bajo el agua.

Opina - Ambiente

2019-02-07

Rezar no les sirvió

Puerto Antioquia es fácil de describir: tiene 462 habitantes y está en la ribera del río Cauca. El 22 de mayo de 2018 nadie asistió a misa, porque había sido evacuado por precaución, a causa de la emergencia provocada por Hidroituango. Colombia enfrentaba la evacuación más grande de su historia: habitantes de Cáceres, Valdivia y Tarazá, que sumaban más de cien mil personas. Por las calles de estos pueblos del Norte y Bajo Cauca de Antioquia, andaban los integrantes de la Cruz Roja y la Defensa Civil, pidiendo que salieran todos.

Medio año después, en enero de 2019, a las ocho de la noche, cuando faltaban diez horas para cerrar la compuerta dos de Hidroituango, el gerente de EPM, Jorge Londoño de la Cuesta y el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez Zuluaga, tenían dos camándulas y una oración a la Virgen de Guadalupe.

“¿Entonces qué, virgencita, bien o no? Soy Federico Gutiérrez, el alcalde de Medellín, ¿se acuerda de mí? Próximo presidente de Colombia”, decía. La virgen no le respondía, hasta que se comparó con otro personaje. “Virgencita, soy yo, el alcalde que se parece a Sergio Fajardo”, comentó. “Ah, eres tú, pero no te comparés con Sergio, por favor, hombre, que tú eres más viejo”. Federico se ofuscó, pero no se lo hizo saber a Jorge. “Virgencita, he venido porque la obra ha presentado muchas fallas”. Sintió vibrar su celular en el bolsillo de su pantalón, pero no contestó. Era Mateo Vahos, su estratega de comunicaciones. “Federico, muchacho, ¿cómo es eso de que te has gastado más de ciento treinta mil millones en tu imagen?”, preguntó la virgen. Volvió a vibrar su celular. Jorge se asustó, pues pensó que era el control remoto del helicóptero de la policía que tenía una lucecita. “Fico” le había contado, dos meses atrás, que a veces se activaba solo.

Federico todas las noches jugaba a perseguir a los ladrones de Medellín. En las navidades ponía a sonar villancicos, porque le gustaba recordar los tiempos de su infancia. Lo sacó del bolsillo y lo apagó. “Sí, virgencita, es que quiero ser el próximo presidente de Colombia”, aseguró con seguridad. “¿No te das cuenta, Federico, que hay muchos niños muriendo de hambre en las calles de Medellín, que con esa platica hubieras podido construir cinco mega colegios o siete trenes para el metro?”. “Fico” agachó su rostro. Se sentía arrepentido, como “Popeye”. “Me arrepiento de eso, virgencita de Guadalupe. A partir de mañana, cuando vuelva a salir en Telemedellín, voy a pedir una base de maquillaje barato, nada más”.

–“Fede”, en los últimos simulacros de evacuación de nuestros trabajadores hemos utilizado un helicóptero U-H 60 –comentó Jorge.

–Mi helicóptero es un Bell.

–El de nosotros es mejor.

–No señor, el de nosotros es mejor.

“Ay, Federico, no te pongás a pelear con este así como lo hiciste con ‘Lupe’”, le comentó la virgen. “Bueno, virgencita. He dicho todo. Ya no tengo pecados, ¿puedes ayudarnos a salvar la obra o no, cuento con vos?”. “No. No lo has dicho todo”, le dijo la virgen. Federico miró el techo. “¿Qué falta?”, pensó. “Habías mandado a crear perfiles falsos en donde se insultaba a la gente que pensaba diferente”. “Ah, sí, pero eso ya quedó en el pasado. Echémosle tierrita a eso”. “Al igual que el caso del último secretario de seguridad, Gustavo Villegas, cuando varias fuentes de agua de la ciudad fueron teñidas de rojo, ¿lo recordás?”.

Tenía el rostro rojo. Salió de la iglesia. Como “Fico” se peleó con la virgen y con Luis Pérez y con todo el mundo, el cierre de la compuerta número uno no lo avisó con tiempo. No necesitó de misa. Y ahí va el Cauca, perdiendo un centímetro de caudal cada minuto. Y si el cuento del infierno es verdad, que paguen estos y los otros por causar semejante masacre ambiental al segundo río más importante de Colombia. Que paguen por esas comunidades que ahora no tienen cómo pescar, ni buscar el cadáver de sus seres queridos que quedaron sepultados bajo el agua, esas comunidades que viven con el miedo de ser borradas del mapa por una avalancha; que paguen estos y los otros, por transformar el Cauca en una playa.

 

( 1 ) Comentario

  1. Desde el comienzo ( no dejen por fuera al autor intelectual de este negociado: Uribe Velez) se supo de los perjuicios a las comunidades raizales, al medio ambiente, al derecho del agua del rio a seguir su curso iundeclinable hacia el hermano mayor: el Magdalena. LO importante no era el resultado, lo importante eran las umas de dinero que por canonjias recibieron estos hampones asquerosos en un pais en el que nada pasa hasta que el pueblo de la mano con las fuerzas mnilitares cambie el curso de la historia.

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Norvey Echeverry Orozco
Estudiante de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad de Antioquia. Ama el periodismo tanto como a su vieja.