¿Qué tanto le importa a Uribe que gane el candidato uribista?

¿Por qué no parece desvelarlo la posibilidad de que ninguno de los candidatos de su partido logre la meta presidencial?

Infórmate - Política

2017-11-21

¿Qué tanto le importa a Uribe que gane el candidato uribista?

El líder del Centro Democrático, Senador Álvaro Uribe Vélez, busca retomar las riendas del país y para ello ha establecido dos tareas: tratar de conseguir una Presidencia de su partido, ya que él constitucionalmente no puede volver a ostentar tal cargo, y reforzar aún más su poder en el Congreso, donde ya tiene 39 escaños, 20 en el Senado y 19 en la Cámara de Representantes. 

Para ello, una de sus más importantes apuestas fue plantear una serie de 26 foros por Colombia donde siempre estaba el expresidente y los cinco precandidatos del partido para las elecciones de 2018, configurados así:

La senadora Paloma Valencia, que entre acaloradas declaraciones se visibiliza de cuando en vez de cuenta de sus trinos. Iván Duque, un abogado que genera suspicacias al interior de su propio partido por decir que este país no es una secta para seguir los designios de monjes, refiriéndose a su jefe político Uribe Vélez, a quien Duque le debe todo, según Fernando Londoño, exdirector del partido inhabilitado para ocupar cargos públicos por 15 años por haber adquirido de forma irregular el 20 por ciento de las acciones de Invercolsa, avaluadas en más de 9 mil millones de pesos en 1997.

También está en la carrera presidencial del uribismo María del Rosario Guerra, hermana de Antonio Guerra de la Espriella, exsenador de Cambio Radical cuestionado por nexos con paramilitarismo y corrupción de Odebrecht, y hermana del exsenador José Guerra de la Espriella, ‘Joselito’, condenado a noventa meses de prisión por los delitos de enriquecimiento ilícito, estafa y falsedad agravada, la pena más alta impuesta a un político vinculado al proceso 8.000.

Finalmente, se encuentra quien fuera fórmula vicepresidencial de Óscar Iván Zuluaga en 2014, Carlos Holmes Trujillo, quien es un fuerte crítico de cómo se han hecho las cosas en materia política en el país, pero ha trabajado con todos los gobiernos desde Gaviria hasta Santos. 

Y Rafael Nieto Loaiza, el abogado que defendió al Estado colombiano en 2012 ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por más de 1000 millones de pesos sin contar con la tarjeta profesional de abogado.

En dichos foros se han tratado diferentes temáticas como salud, economía, empleo y mujeres. Ha sido esta la excusa perfecta para mostrar a los precandidatos uribistas por el país, ayudados de las redes sociales, ya que generalmente han sido tendencia en Twitter debido a la cantidad de seguidores que han podido acumular los hoy influenciadores de opinión del uribismo de cuenta de la polarización que atraviesa el país, y que le ha permitido al Senador Uribe tener a su disposición un ejército de defensores en cada una de sus polémicas declaraciones y trinos, así como un caudal electoral que reforzó el que le dejó pasar por la Casa de Nariño, que si bien ha perdido fuerza, aún amenaza a muchos de sus contrincantes en la arena política.

Sin embargo, sin la bendición directa de Uribe Vélez, ninguno de los precandidatos uribistas ha podido despegar sólo en las encuestas. Lo que sí ha repuntado en algunas es el fenómeno ‘yo voto por el que diga Uribe’ que da cuenta de que sus más fieles seguidores lo continúan apoyando aún tras haber sido, según él, traicionado por figuras como el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, a quien él principalmente impulsó para llegar a tal cargo; o Gabriel García, exministro de Transporte hoy preso por el escándalo de corrupción de Odebrecht.

Además, da cuenta de que cuando el candidato único del Centro Democrático finalmente sea elegido, recibirá apoyo por una cantidad más significativa de personas, pero aún, posiblemente frágil frente a personajes como Óscar Iván Zuluaga y Luis Alfredo Ramos, quienes pese a tener procesos judiciales en curso, cuentan con mayor favorabilidad.

La principal fuerza política de Uribe en este momento es su oposición al Proceso de Paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos Calderón y la Guerrilla de las FARC. Dicho discurso le ha permitido mantenerse vigente políticamente ante un país que durante décadas ha acumulado odio hacia las guerrillas y los movimientos de izquierda. Y es ahí donde tiene oportunidad.

Sin embargo, el escenario para hacer política le ha cambiado en los últimos años. La llegada de las redes sociales y los medios digitales han significado un escenario casi constante de fuerte oposición al discurso político e ideológico del Senador Álvaro Uribe Vélez. En éste constantemente le recuerdan temas como que él era quien le aprobaba las pistas de Pablo Escobar en Tranquilandia, desde donde el capo se sacaba la droga para Estados Unidos, sabiendo para lo que eran; o la Operación Orión de la Comuna 13 en Medellín, donde desaparecieron 95 personas de manera forzosa gracias al accionar militar del Ejército en conjunto con los paramilitares. Hecho aún defendido por el expresidente, argumentando que ‘La paz de Medellín empezó a los pocos días de haber llegado (él) a la presidencia’.  

Estos y otros puntos como el multimillonario desfalco Agro Ingreso Seguro, donde su propia finca se vio beneficiada con más de 1 millón de dólares en subsidios no reembolsables, los falsos positivos y las chuzadas del DAS son el gran obstáculo del expresidente para volver a gobernar los designios del país, así sea en cuerpo ajeno.

En este punto de su carrera, donde ya ha manifestado que se encuentra cansado, sabe que su imagen y vigorosidad no es la misma para salir a conquistar de nuevo al país; pero temas como las casi 200 investigaciones que reposan en su contra en la Comisión de Acusación, la pérdida del fuero presidencial y demás escándalos en destape o en la gabeta lo obligan a mantenerse en el ruedo, llamando mentirosos y guerrilleros a investigadores y defensores de derechos humanos, o simplemente difamando para distraer la atención sobre verdaderas problemáticas.

En este punto, aún le es más útil tener un presidente directamente salido del Centro Democrático, sabe que es una hazaña difícil y que una alianza con alguien de intereses similares también podría funcionar, en la medida que ambos puedan beneficiarse y necesitarse lo suficiente.

La posible alianza entre Uribe y Vargas Lleras pareciera ser el fin único del expresidente en este momento. El hecho de descartar a Zuluaga, el posible candidato con mayor capacidad electoral propio a su partido, pareciera apuntar a que dejará correr el rumbo de las elecciones y tras la primera vuelta, presionado por las encuestas, le brinde su apoyo a Germán Vargas Lleras. Si bien se habló de preocupación por los procesos que corren contra Zuluaga, es difícil que estos terminen por afectarlo seriamente. 

Si bien Uribe con Vargas de presidente no tendría tanto poder, seguramente su representación en el Congreso subirá o se mantendrá, continuando con poder para ayudar al presidente de turno, mientras este se deje asesorar, y obstaculizar lo que abiertamente no le convenga o no le guste.

En definitiva, Uribe Vélez quiere llevar las presidenciales con el clima más tranquilo posible, y tras asegurarle puesto a cada uno de los precadidatos en el Senado, seguirá sobrellevando el panorama político según resulten las elecciones; pero no parece desvelarlo la posibilidad de que ninguno de los candidatos de su partido logre la meta presidencial. Desde el plebiscito tiene claro que lo que le funciona son las alianzas y seguirá valiéndose de ellas para evitar verse por fuera del mango del sartén.

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Ian Schnaida
Periodista, docente, director de conlaOrejaRoja.com