María Fernanda, ¿por qué no te callas?

Seguramente de aquí en más la señora Cabal seguirá mintiendo y desinformando en tiempos de la mal llamada posverdad, perpetuando la habitual manera de hacer política de su jefe ideológico.

 

Opina - Política

2017-12-04

María Fernanda, ¿por qué no te callas?

Hace un tiempo escuché decir a alguien que quienes hablamos y escribimos sobre Uribe y su séquito de esbirros, éramos quienes en últimas terminábamos manteniendo vigente su imagen y sus conceptos. Algo así como que somos quienes no pensamos como él quienes terminamos alimentando su famoso “legado”.

En principio llegué a pensar que podía tener razón y que podíamos ocuparnos a través de nuestras plumas de los problemas más trascendentes de nuestra sociedad, tales como la pobreza, la desigualdad, la corrupción, la crisis moral y ética de nuestros tiempos y ese larguísimo etcétera que abarcaría todas estas páginas.

A pesar de este esfuerzo por centrarnos en lo verdaderamente importante y de ignorar a los fanáticos recalcitrantes, nuestros amigos uribistas siempre nos pondrán la tentación de escribir una que otra columna o uno que otro trino sobre ellos, o mejor, en contra de ellos.

Uno de estos personajes que entrarán en los libros de historia, no por su intelecto o su aporte a la construcción de una mejor sociedad, sino por su enrevesada concepción del mundo y sus pensamientos absolutamente disparatados es la señora María Fernanda Cabal. Difícilmente pasa una semana en que esta señora no nos haga esbozar una sonrisa con sus cantinflescos argumentos.

Primero lo hizo con su desacertado comentario el día de la muerte de nuestro gran Gabo, mandándolo al infierno, como si el prestigioso escritor estuviera dispuesto a pasar al menos un día en la casa de la tristemente célebre congresista.

Luego sin ni siquiera un poco de vergüenza se atrevió a mandar a estudiar a unos “vagos” que sin duda alguna poseen muchísimos puntos más de coeficiente intelectual que la ignorante congresista.

Ahora su nueva salida en falso va por cuenta de sus desatinados comentarios sobre la supuesta falta de veracidad de uno de los hechos más lamentables y trágicos de la historia de Colombia en el siglo XX.

Según la señora, los hechos de la masacre de las Bananeras no pasan de ser un simple “mito histórico de la narrativa comunista” inventados por la mente de Gabo para alimentar el pensamiento de izquierda que ella tanto deplora.

Para ella como para buena parte de esa derecha recalcitrante negacionista, es absurdo pensar en la verosimilitud de los hechos ocurridos durante la madrugada del 6 de diciembre de 1928, que dejaron una cifra aún indeterminada de muertos y decenas de heridos.

Según la iletrada Representante a la Cámara es imposible aceptar que hayan existido tres mil obreros en la manifestación de huelguistas en contra de la United Fruit Company, porque, según ella, ni trayéndolos de todos los pueblos de la ciénaga podrían sumar esta cantidad.

Lo que la Representante no ha leído, porque seguramente no es su costumbre leer, es que la cifra de trabajadores en la región bananera era incluso mayor, por lo que no habría de sorprender que en la masacre se hubiera perpetrado el asesinato de una cantidad bastante abultada de trabajadores.

Desconoce la congresista que la cifra dada por Gabriel García Márquez en su libro Cien Años de Soledad es un dato de una obra netamente literaria, por lo que no es sensato asumir que la información dada en dicha obra sea rigurosamente asumida como información histórica al pie de la letra. Es decir, Cien Años de Soledad es una obra literaria mas no un libro de historia.

Eso podría saberlo alguien medianamente sensato, que no crea tan al pie de la letra que podamos todos sucumbir ante la peste del insomnio y que tengamos que ponerle letreritos a las cosas con sus nombres para no olvidarnos de cómo se llaman y para qué sirven.

Ante toda esta evidencia de la falta de cultura general de la congresista solo nos queda formularle aquella celebre y famosa pregunta: ¿Por qué no te callas?

Una de las máximas de la vida cotidiana debe ser que cuando no sabemos o dominamos un tema lo mejor sería abstenernos de opinar sobre él. Pero cuando los prejuicios y los fervientes deseos por desinformar y polarizar la opinión pública, y cuando los intereses políticos llevan a intentar manipular los hechos históricos debidamente sustentados, siempre quedará en evidencia la mala intención y la ignorancia con que se den estos ataques retóricos.

Seguramente de aquí en más la señora Cabal volverá a arremeter en contra de nuestro Gabo. Ya quisiera ella tener al menos una décima parte del intelecto y de la decencia de nuestro Nobel de Literatura, conocedor como pocos de la historia de nuestro país, cosa que evidentemente carece la congresista.

Seguramente de aquí en más la señora Cabal seguirá mintiendo y desinformando en tiempos de la mal llamada posverdad, perpetuando la habitual manera de hacer política de su jefe ideológico.

De eso viven. De eso se alimentan. Con esa manera de enredar es que han ganado elecciones. Con esa forma de hacer política es que pretenden llegar al poder en 2018, a través del miedo, la mentira y la polarización.

Seguramente el dato de la masacre de las Bananeras no sea un tema relevante en la contienda electoral del año entrante, pero sí deja ver la mala intención de politizar los hechos de la historia para sacar sus réditos políticos, y embaucar a los incautos que fervientemente repiten y repiten las diatribas macartistas que ordena el jefe de la secta.

 

( 1 ) Comentario

  1. Callate vos esbirro de Maduro
    y de la dictadura Castro Chavista
    Con tu columna si así se pueda llamar lo único que haces es fomentar odios y defender una corrupción sin limites
    ojala tuvieras conciencia ,moralidad y trataras mas bien de fomentar convivencia, paz y armonia

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Mauricio Pérez Moreno
Defensor de la educación como único método confiable para la resolución de nuestros conflictos sociales. Amante de los libros de historia y adicto a los cubos Rubik. Treinta y cinco años tratando de entender a Colombia sin mucho éxito. Convencido de que La Verdad, aunque se halle escondida debajo de las piedras, nos hará verdaderamente libres.