Las mujeres, la ciencia y la opinión pública

La ciencia, las academias científicas y el mundo público, en general, son un reflejo de la sociedad en la que vivimos: machista, heteronormada, misógina y patriarcal.

Opina - Sociedad

2018-01-08

Las mujeres, la ciencia y la opinión pública

Una reciente discusión en Facebook me hace escribir esta columna de opinión. Todo comenzó por una imagen que dejaba en claro la existencia del machismo en la entrega de los premios Nobel, en sus diferentes modalidades. Esto generó un debate donde salieron muchos argumentos, donde implícitamente se desestimaba la existencia del machismo y el patriarcado en la academia, las universidades y las ciencias en general.

Esto me dejó bastante preocupado, porque significa que el machismo está tan bien disimulado y arraigado, que los techos de cristal se están convirtiendo en barreras invisibles. Más escalofriante fue el hecho que desestimaran el caso de machismo en la entrega de los premios Nobel, por una necesidad de reclamar acceso a la educación de calidad y otras exigencias para las mujeres. De esta manera, cortando de tajo la relación causa y efecto entre una y otra. La realidad es que la ciencia, las academias científicas y el mundo público, en general, son un reflejo de la sociedad en la que vivimos: machista, heteronormada, misógina y patriarcal.

La decana de ciencias sociales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, Sandra Borda, usando su característico estilo dejaba a la vista lo que sufre una mujer en los entornos académicos. En la universidad donde ella trabaja, hay 6 decanos, de los cuales 5 son hombres y ella que es mujer. A todos los hombres, el personal y los profesores los llaman doctores, mientras a ella solo la llaman por “Sandra”. Este sencillo ejemplo pone en la palestra, esa lastimosa práctica de anulación y subordinación de las mujeres, hasta en el entorno académico.

Los títulos no tienen igual validez, los estudios de género son unas tontadas, las mujeres solo pueden ser decanas por sus buenas labores administrativas y no por sus méritos académicos. Y, aunque reconozco que hemos mejorado todavía hay muchos prejuicios y estereotipos: las mujeres no pueden ser ingenieras, los hombres no pueden ser enfermeros, los hombres que estudian comunicación social son homosexuales o las mujeres ingenieras, no industriales, son lesbianas. Hay muchos mitos nacidos de esos roles de género que siguen siendo la orden del día en el imaginario colectivo.

La realidad de la ciencia es algo particular, según datos de la Unesco, el 44% de los científicos en América Latina y el Caribe son mujeres, pero en la mayoría de los casos ellas no lideran los grupos, ni logran llegar a los cargos directivos ¿Por qué pasará esto? Bajando a las cifras colombianas, encontramos que, según el Observatorio de Ciencia y Tecnología, las mujeres representan el 37% de los investigadores activos del país y son líderes del 34% de los casi 4000 grupos de investigación avalados y registrados ante Colciencias.

Aunque los cálculos nos muestran que hay una simetría entre los investigadores con respecto al género, el problema es la invisibilidad y la poca participación en la toma de las decisiones importantes de las mujeres científicas. En palabras de Angela Camacho, física y presidenta de la red colombiana de mujeres científicas “La mujer va haciendo carrera, trabaja, investiga, publica, y cuando uno se da cuenta, los que llegan a ser jefes son casi siempre hombres. Cuando la competencia se pone pesada, la mujer se retira y el hombre es el que sigue” (Camacho, 2016 en Fog, 2016)

En la política no estamos muy diferente. Independiente de la existencia de la ley de cuotas y otros mecanismos institucionales para buscar la equidad de género, seguimos ante una subrepresentación de las mujeres y las minorías sexuales en los espacios de decisión. En 2015 solo fueron electas cinco gobernadoras mujeres en todo el país, mientras 133 fueron electas alcaldesas municipales. Se habían inscrito 41.507 mujeres, de ellas, 25 se inscribieron para Gobernadora, 649 para alcaldesa, 33.243 para Concejo, 1.262 para Asamblea y 6.328 para Juntas Administradoras Locales. (El Heraldo, 2015).

Nos queda un camino largo por andar, esto recuerda en el 2002 el famoso desmayo de Noemí Sanín en el debate presidencial, la cual punteaba en las encuestas, y lo cual la dejó relegada a un último lugar. O el poco cubrimiento que han tenido los medios de comunicación en estas elecciones para las candidatas presidenciales mujeres como Claudia López, Clara López, Paloma Valencia, Marta Lucía Ramírez o Piedad Córdoba, como lo puso en evidencia Angélica Bernal Olarte, profesora de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en su libro “Las mujeres y el poder político: una investidura incompleta”. (El Espectador, 2017)

Iniciativas como la de la creación de la red colombiana de científicas es un espacio para seguir conquistando territorios. Otro ejemplo es en la Universidad del Norte la existencia de una asociación de estudiantes mujeres de ingeniería de sistemas o un espacio que se llama “Mujeres en la ciencia”, que logra visibilizar el papel de las profesoras científicas mujeres en los campos como la biología, las matemáticas o la ingeniería.

El problema estructural es que debemos dejar de formar princesas, para formar niñas independientes que puedan interesarse por la ciencia o la política como medio para aportar al mundo. Ejemplos como Marie Curie, Adriana Ocampo, Patricia Tello, Margareth Tatcher, Michelle Bachelet o Dilma Rouseff nos demuestran que es posible romper los techos de cristal, acceder al mundo del conocimiento y ser parte de la transformación del mundo como sujetas políticas y de derechos.

 

 

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Referencias:

https://www.elheraldo.co/politica/133-mujeres-fueron-electas-alcaldesas-en-las-regionales-de-2015-228122

https://www.elespectador.com/noticias/ciencia/nace-red-colombiana-de-mujeres-cientificas-articulo-625715

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-691941

https://www.las2orillas.co/hay-discriminacion-de-genero-en-el-cubrimiento-mediatico-de-las-campanas/

https://www.elespectador.com/noticias/politica/las-precandidatas-se-cuentan-diferente-revela-investigadora-articulo-725152

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Jose Fernando Salcedo
Soy José Fernando Salcedo, pero todos me llaman Jose, barranquillero y caribe hasta la última fibra de mi ser. Soy estudiante de Ciencia política y gobierno con énfasis en Políticas públicas y gobierno. Activista por la paz, la juventud, la población LGBT y los Derechos humanos. Alma de periodista, cabeza de analista, corazón sensible y manos dispuestas a cambiar el mundo, especialmente Colombia. Apasionado por lo que inspire pensamientos, las buenas energías y el deseo inspirador de dejar un mundo mejor.