La vejez: el peso de los años

El Estado debe brindarle apoyo desde lo físico y lo mental a los adultos mayores.

Narra - Sociedad

2017-11-30

La vejez: el peso de los años

Teresa Sánchez nació en Medellín. Tiene 70 años. Nunca tuvo hijos y tampoco se casó, de hecho solo ha tenido un novio a lo largo de estas siete décadas, Luis Hugo Quiroz, su único amor, al que un accidente de tránsito le arrebató para siempre. Desde ese momento supo que no quería volverse a enamorar para evitar el sufrimiento que trae consigo la ausencia, la pérdida de un ser amado. Hoy lo recuerda con menos nostalgia que antes, sabe que el pasado quedó atrás y que solo puede mirar hacia adelante y pensar en los años que le quedan.

Vive en una pensión ubicada en el barrio Boston. Debe pagar mensualmente 172.000 pesos por una pieza pequeña. Solo tiene un nochero, una cama y un ropero. El lugar es una casa de una planta y la habitan 37 personas, las cuales deben compartir tres baños.

A lo largo de su vida ha tenido diferentes trabajos. Laboró por varios años en una empresa de confecciones, llegó a cuidar niños y hasta hizo arepas. Hace 16 años decidió vender dulces a las afueras de un almacén de cadena ubicado en el barrio Suramericana.

Teresa no tiene EPS y tampoco Sisbén. El poco dinero que gana lo debe utilizar para su sostenimiento, pero hace unos meses se enfermó y debió pagar 25.000 pesos por una cita médica. Le dijeron que tenía un fuerte virus y una infección en el oído, que debía tomar ciertos medicamentos y guardar reposo.

“Lina, una señora que vive a tres cuadras de la pensión, me prestó una platica con la que estoy subsistiendo. Por ahora no estoy trabajando, pero con la ayuda de Dios cuando me sienta mejor voy a volver”, manifiesta. Todavía se siente frágil. Bajó mucho de peso, no sabe cuánto, pero tiene claro que su cuerpo lo refleja. “Estoy en los huesos”, señala.

El primero de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas Mayores, mientras que en Colombia, se celebra el 28 de agosto. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta fecha “es una oportunidad para poner de relieve la importante contribución de las personas mayores a la sociedad y para concienciar sobre los problemas y los retos que plantea el envejecimiento en el mundo actual”.

Entrevista realizada a Alexánder Echeverri, especialista y magíster en intervención psicosocial:

¿Cómo ve el papel de los adultos mayores dentro de la sociedad?

Muchas culturas tienen al adulto mayor como sinónimo de sabiduría, ya que a través de su memoria a largo plazo tienen la posibilidad de contar y remembrar toda una historia de generación en generación, como por ejemplo pasa en la cultura israelita. Muchas veces los adultos mayores son rechazados, pero aquellos que han consolidado una familia fundada en valores, respeto y unidad, gozan de la compañía de sus seres queridos, sin embargo, los que no tienen fortalecidos esos lazos pueden ser abandonados.

¿Por qué cree usted que terminan los adultos mayores en un asilo?

Una de las razones es el abandono por parte de los más allegados, el cual se debe en ocasiones, a una repercusión dentro de la propia historia de los adultos mayores, tal vez en algún momento abandonaron su núcleo familiar. A veces las personas que tienen muchas enfermedades se convierten en un lastre, en una carga para la familia y se vuelve insostenible tener a alguien en esas condiciones. Por lo tanto, las familias recurren a espacios como centros geriátricos para que allí les ayuden a sus seres queridos a terminar en unas mejores condiciones la etapa de la vejez.

¿Qué recomendaciones le daría a las personas que tienen adultos mayores dentro de su núcleo familiar?

Es importante hacerle sentir a los adultos mayores que son útiles. Que su sabiduría es importante. Es indispensable que estén activos, dentro de sus posibilidades. Que hagan parte de espacios con personas en sus mismas condiciones. Que se sientan apoyados y protegidos por su propia familia.

¿Qué medidas considera que deberían tomar las instituciones del Estado en cuanto a esta población?

Una de las medidas sería darle una mejor calidad de vida a estas personas, ya que existen distintos centros, por ejemplo de caridad, otros donde se les da una atención primaria: alimento, vestido, cuidados paliativos. Además hay otros que tienen una mejor cobertura, más posibilidades, pero dependen de las capacidades económicas de cada uno. A los centros precarios debe ofrecérsele un mejor acompañamiento. El Estado debe brindarle apoyo desde lo físico y lo mental a esta población. Es importante que cuenten con un buen asistencialismo, pues son personas que se convierten en dependientes de otras.

 

Teresa suele ir a misa a la Iglesia de la Candelaria. En Dios encontró un amparo para sobrellevar la soledad en la que vive, y en los libros, un refugio enriquecedor para alimentar su ser. Tiene varios hermanos, pero hace mucho tiempo no los ve. De hecho a Óscar Iván, uno de ellos, lo vio por última vez hace 15 años. Le duele saber que la han dejado en el olvido y que todos viven en unas buenas condiciones, al punto de tener varias propiedades.

“Hay personas de muy buen corazón que luchan por los adultos mayores hasta que los entierran. En cambio hay otros que los abandonan, como que les estorban ya por su edad. Sería ideal que la gente tuviera más buenos sentimientos y que no los despreciaran”, puntualiza Teresa.

Algunas personas como ella viven solas en una pensión, otras ni siquiera tienen un techo donde refugiarse. Esta etapa para muchos es hermosa, pero para otros es un verdadero martirio por las condiciones en las que deben sobrellevarla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Natalia Rodríguez Giraldo
Estudiante de Periodismo de la Universidad de Antioquia.