La trastornada práctica colombiana de naturalizar corruptos

Pareciera cultural que en nuestra sociedad naturalicemos la deshonestidad, al punto que, nos sorprende más quienes actúan honestamente.

Opina - Sociedad

2018-09-19

La trastornada práctica colombiana de naturalizar corruptos

Es paradójico, pero real, que adoptemos esta racionalidad. Quien roba o hace fraude, estafa, soborna, entre otros delitos, acostumbra con estas acciones que sean previstas, normales y cotidianas, sin embargo, jamás serán justificables.

La corrupción es una epidemia mundial. Unos países están gradualmente más contagiados que otros, pero es una enfermedad que arrasa al planeta sin medida. La repercusión de dicho fenómeno suele preocuparnos día a día. Está intrínseca en la mentalidad jurídica, en la política, en la ciudadanía y, por supuesto, en las corporaciones públicas y privadas que son tan relevantes en materia económica de un país. ¿No resulta desgastante?

En lo que respecta a Colombia en el ranking de Percepción de Corrupción que realiza Transparencia Internacional, de 180 países, está ubicado en el puesto 96. Esto no es un buen índice. Desde hace cuatro años la calificación ha sido 37 sobre 100 puntos. Algunas personas aceptan este flagelo, como por ejemplo, Miguel Nule, que mientras fue interrogado por el carrusel de la contratación en Bogotá, afirmó: “La corrupción en Colombia, es inherente a la naturaleza humana”.

En el país tenemos una historia lamentable, dolida y también estigmatizada con problemáticas complejas marcadas como el narcotráfico y el conflicto armado. Tal vez esto generó secuelas culturales fuertes que enseñaron a muchos a la codicia, a violentar al otro y a tener esa concepción infame que el dinero y el poder predomina lo humano.

Los comportamientos deshonestos en nuestra sociedad desde la política, por ejemplo, han sido delitos de distintos niveles de gravedad y formas, puede que los colombianos a veces conozcamos estos actos, pero no los denunciamos, o cuando lo hacemos, no hay trascendencia porque algunos honorables jueces y magistrados con los que contamos en este país, son prevaricadores discípulos de delincuentes.

Me cuesta creer en la justicia de Colombia por ser una de las más lentas, fracasadas y falsas. La ironía misma es diciente: Gustavo Moreno, ex Director Nacional Anticorrupción de la Fiscalía extraditado por soborno y más delitos. También me ha costado creer en las personas, sobre todo en más de 10 millones quienes demostraron una perpetua obsesión por un expresidente tirano.

Definitivamente es escéptica mi fe del manejo político en Colombia como “democracia”. Más bien es un sistema estúpido y plutócrata; uno envenenado en corrupción y financiado por los mismos explotados de siempre: los que trabajamos para vivir pagando impuestos que dudosamente son destinados para garantía de nuestra calidad de vida.

No es normal que sigamos siendo un país violento. En el actual gobierno se cuantifican más de treinta líderes sociales asesinados. No naturalicemos a los delincuentes que administran el Estado; son vergonzosos los escándalos como el caso Interbolsa, Carrusel de la contratación, Saludcoop, Odebrecht, casos Uribe, y otros.

Más allá de ocupar un buen puesto en el ranking de transparencia en corrupción internacional, es trabajar por una sociedad menos enferma; sin tolerar y rechazando amenazas, asesinatos, el irrespeto que tiene el gobierno delinquiendo con lo que nos corresponde a 48 millones.

No más tolerancia ni consumo a los medios de comunicación conglomerados con periodistas burocratizados retocando la realidad que se vive a diario: hambre, discriminación, desempleabilidad, salud precaria, impuestos sin razón de ser, narcotráfico, delincuencia común, inseguridad, violadores, agresores a mujeres, la voraz corrupción… Por último, no toleremos al ciudadano común que es indiferente, el que calla o se conforma con este país trastornado.

 

Caricatura cortesía de Matador y El Tiempo.

( 4 ) Comentarios

  1. No tolero,no soy indiferente, no soy conformista,por lo tanto Apoyo a los que no se callan.

  2. ReplySolange Benoit Sanchez

    Excelente publicacion sobrino !! no hay nada más que agregarle.

    Un abrazotote y pa’delante.

  3. Felicitaciones Andrés, que buena publicación, genial saber que hay escritores jóvenes apasionados, con tanta proyección y pasión por la buena escritura, que generan análisis y reflexiones para los que como yo pensamos que no todo esta perdido!!!

    Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Andrés Benoit Lourido
Comunicador Social y Periodista. Colaborador de prensa escrita en medios digitales independientes; musicómano, enrevesado, tirrioso de superficiales, obsesivo por la ortografía y tendente a decir lo que piensa y pasa.