Huellas y enseñanzas de Minamata

El convenio de Minamata entró en vigor a nivel internacional en 2017 y fue firmado por Colombia en el año 2013, sin embargo solo hasta el presente  año entrará en vigencia para el territorio nacional.

Opina - Internacionales

2018-06-08

Huellas y enseñanzas de Minamata

A propósito de la ratificación por parte del Estado Colombiano del Convenio Internacional de Minamata, el cual ya ha sido ratificado por 51 países y constituye un instrumento indispensable en la búsqueda del desarrollo sostenible y la protección al medio ambiente, vale la pena recordar los acontecimientos que dieron lugar a su nacimiento.

Era 1956 en Minamata una pequeña ciudad de Japón, una mujer es internada en un hospital de la planta de Chisso, presentaba síntomas de adormecimiento de sus extremidades e incapacidad para hablar y comer; se trataba de un caso de desorden cerebral, este sería el primero de muchos. Al poco tiempo, varias personas empezaron a presentar síntomas similares, algunas quedaron gravemente enfermas y otras murieron.

Los centros de salud y los hospitales desconocían las causas de la denominada “enfermedad de Minamata” por ello, iniciaron una investigación para determinar qué la ocasionaba. Los resultados de la investigación sugerían que la enfermedad se debía al envenenamiento por consumo de pescados y mariscos provenientes del río Minamata, los cuales habían sido contaminados con mercurio y, esta a su vez, se había transformado en metilmercurio y organomercurio.

Sin embargo, esta tesis no había sido probada del todo, por ende el Ministerio de Salud y Bienestar de ese entonces, optó por no prohibir la pesca en la bahía y no tomar las medidas de prevención pertinentes. El río Minamata era objeto de vertimientos de mercurio por parte de la planta Chisso, los cuales contaminaban las aguas y los pescados que consumían sus habitantes.

Posteriormente, la universidad de Kumamoto retomó dichos planteamientos, reclamando al gobierno, lo cual permitió que los pescadores y, demás afectados por la enfermedad, le exigieran a la planta Chisso que frenara sus actividades y que adoptara un sistema de tratamiento de efluente.

Tras la reclamación, la planta adoptó dicho sistema, sin embargo, tiempo después se descubrió que el mismo no fue efectivo. No obstante, los pescadores lograron firmar un acuerdo con la planta Chisso para la indemnización por la enfermedad de Minamata.

Tiempo después, en 1965, la enfermedad reapareció en Niigata, a causa de los vertimientos de la planta de Showa Denko, no obstante, solo hasta 1968 se reconoció que la enfermedad de Minamata fue producto de los vertimientos de mercurio a la bahía, hechos por las plantas Chisso y Showa Denko.

A raíz de esta lamentable tragedia que cobró miles de vidas y dejó secuelas en varias generaciones, en octubre de 2013 en Japón se firmó el Convenio Internacional de Minamata, el cual surgió como un instrumento para que los estados controlaran el uso de mercurio, informaran y previnieran a la sociedad civil sobre los efectos nefastos del mismo e intentaran reducir y eliminar progresivamente el uso de este, en aras de proteger la salud humana y el medio ambiente. El convenio de Minamata entró en vigor a nivel internacional en 2017 y fue firmado por Colombia en el año 2013, sin embargo, solo hasta el presente año entrará en vigencia para el territorio nacional.

 

 

 

 

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Camila Montoya
Abogada, columnista, literata.