HidroItuango y el “país paisa”

Estamos ante un poder regional antioqueño que no solo desconoce cualquier tipo de orientación de entidades como la ANLA y el MADS, sino que funge como una suerte de norte moral y ético.

Opina - Política

2019-02-11

HidroItuango y el “país paisa”

Los problemas técnicos y las graves consecuencias que viene dejando la construcción de HidroItuango en materia socio ambiental, ecológica y económica, dan cuenta, de un lado, de la encarnación y operación de un ethos mafioso que se manifiesta en el ocultamiento al país, a la opinión pública y a las autoridades ambientales del orden nacional, de las decisiones de carácter técnico, como el cierre de las compuertas 1 y 2, así como de los planes de manejo de las “contingencias” que previamente Empresas Públicas de Medellín (EPM) sabía que se presentarían una vez adoptaran medidas y tomaran las decisiones como inundar casa de máquinas y el cierre de los túneles de desviación de las aguas del río Cauca.

Del otro lado, dan cuenta de la evidente debilidad institucional ambiental estatal, en cabeza de la ANLA y del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), frente a la poderosa y desafiante institucionalidad de las Empresas Públicas de Medellín (EPM) que, con el respaldo de la Alcaldía de Medellín, y cada vez menos de la actual administración de la Gobernación de Antioquia, actúa más con criterio regional, lo que de muchas maneras impide que las autoridades ambientales, ubicadas en Bogotá, puedan ejercer algún tipo de control efectivo sobre lo acontecido con la obra.

Así entonces, estamos ante un poder regional antioqueño que no solo desconoce cualquier tipo de orientación de entidades como la ANLA y el MADS, sino que funge como una suerte de norte moral y ético, a pesar de estar anclado a los nefastos principios de lo que se conoce como la subcultura arriera, sobre la cual, por ejemplo, se ejecutaron los procesos de domesticación y transformación de los ecosistemas territoriales en lo que se conoció como la Colonización antioqueña.

Todo lo anterior, en el marco de una circunstancia contextual que poco o nada se advierte cuando se emprenden obras de enorme complejidad técnica y con evidentes efectos socioambientales y ecológicos como las hidroeléctricas. Esa circunstancia es la siguiente: la sociedad colombiana en su conjunto y esa parte del Establecimiento, regional y del orden nacional que está detrás del proyecto de Hidroituango, jamás entendieron qué es eso y para qué sirve ser un país biodiverso.

Es claro, entonces, que la construcción, a toda costa y costos, de la hidroeléctrica, responde a los intereses y lógicas de lo que se conoce como el “país paisa”, es decir, del proyecto regional de país que tienen en mente EPM y la alcaldía de Medellín. Ese proyecto desconoce la condición unitaria del Estado colombiano, y de manera concomitante, repudia cualquier intervención que desde el orden central (Bogotá) se haga a una obra cuyos efectos y devenir sistémicos corresponden a una problemática del orden nacional.  

Mientras el megaproyecto proyecto del “país paisa” tambalea en su viabilidad, las cabezas visibles de la ANLA y del MADS, guardan silencio cómplice y se limitan a decir en los medios masivos, que adelantan “procesos sancionatorios” contra EPM. Es decir, tanto el Minambiente y el director de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, solo atinan a indicar que están siguiendo lo que dicen las normas y los protocolos, mientras que el país asiste al espectáculo dantesco de un río que se seca aguas abajo de la represa.

El principio de precaución parece haber quedado engavetado en los escritorios de los burócratas de estas entidades ambientales. De igual manera, la exigencia a EPM para que presentara a tiempo planes de mitigación y de manejo de los efectos socio ambientales y ecológicos (ictiológicos) generados hoy y hacia futuro por los cierres de las dos compuertas.

En las crisis de HidroItuango, en las acciones y decisiones de EPM y en las nulas respuestas de entidades como el MADS y la ANLA, hay un elemento en común: desconocen el carácter sistémico de la cuenca del río Cauca. Su comprensión desarticulada de sus componentes, lógicas y el devenir histórico de  actividades humanas desarrolladas alrededor de su cauce, hace posible que los representantes de EPM simplifiquen los efectos ecológicos y socioambientales que deja el secamiento del cauce del importante río.

Mientras la ANLA “toma decisiones”, el resto del país muy seguramente continuará apreciando los efectos políticos, éticos, morales, ambientales y ecológicos de lo que muy seguramente se constituye en una nueva etapa de la Colonización antioqueña. Eso sí, de nuevo cuño, en la que lo más importante es de-construir la idea de aquello que se conoce como el Estado unitario.

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Germán Ayala Osorio
Docente Universitario. Comunicador Social y Politólogo. Cursando Doctorado en Regiones Sostenibles.