¡Hazlos despertar, realidad, hazlos despertar!

Una puta economía naranja, para poner a morir de hambre a un pueblo pobre. Ingenio que solo se le ocurre a un bárbaro. Medio país aguantará más y más hambre de la que soporta hoy, mientras los billones de billones se desaparecerán al estilo de un truco de magia.

Opina - Política

2018-11-04

¡Hazlos despertar, realidad, hazlos despertar!

Jueves de noviembre con ocho de la noche. Carros van, carros vienen. Medellín titila con sus luces brillantes. Por los parques, en los buses y en los bares corre un susurro de molestia general.

Un motociclista, desmedido en su velocidad, raya como fósforo el asfalto, se desnuca en su moto y se va, para dejar de asesinar tanto a este planeta inocente con su consumo. Adiós, como quiera que te llamés, adiós a tus sonidos violentos y a tus madrugadas, adiós a tu existencia. Las vidas corren, como va el río –como venía el de la moto–, de huida de no sé quién, tratando de encontrarse con ellas mismas. Un imposible en estos tiempos tan miserables y agitados.

El que aparenta ser presidente, un cara de yo no fui, –que tiene detrás un caradura– le hace saber al país, por medio de las niñas bonitas que presentan los noticieros de las siete, que desde el próximo año les aumentará el IVA a la canasta familiar de los pobres (muchos de los que votaron por él), de los más pobres (los que volvieron a votar por él, porque, por aquellos tiempos, decían que seríamos la peor plaga del planeta Tierra si elegíamos a otro de los tantos candidatos, medio decentes, que habían para escoger), y les bajará el tributo que tienen que pagar las empresas, que son los ricos, los más ricos de este país; porque qué pesar, tantos impuestos que tienen que gravar y tan poca plata que ganan.

–Maldito presidente, asqueroso, perro, desgraciado, miserable… Hijo de las mil –guardo la agresiva expresión y la repongo– marranas.

Se gritan, se hablan y se dicen de esquina en esquina de qué van a morir: hambre. El presidente caritativo, el de la voz tierna –como Winnie Pooh– y la forma de presentar de Carlos Calero ante las cámaras de televisión, ha defraudado a muchos inocentes.

Una puta economía naranja, para poner a morir de hambre a un pueblo pobre. Ingenio que solo se le ocurre a un bárbaro. Medio país aguantará más y más hambre de la que soporta hoy, mientras los billones de billones se desaparecerán –al estilo de un truco de magia–, como siempre ha sucedido en esta patria de ratas.

¿Para qué juzgar a esos idiotas útiles que, aparte de creerse multimillonarios por ganar dos salarios, votan por el primer aparecido que les dice la televisión, sus influencers; niñitos y niñitas bonitas que solo saben comprar y vender ropa y cuanta basura produce el mercado, o una cadena de WhatsApp?

No es culpa de ellos, no los juzgo ni condeno, es de los puercos pastores, quienes desde sus púlpitos los llevan derechito a las urnas como rebaño de ovejas; también de los gobiernos, quienes han reducido, año tras año, desde los primeros años de los noventa, la posibilidad de que se hubieran educado en una universidad pública y, aparte de no parir el equipo de fútbol –con suplentes incluidos– de hijos que tienen, dejaran de repetir, como lora, todo lo que les dicen.

Ciudad del bullicio y de varias putas, ¿no le alcanza ya con todo el ruido que cada uno de los seres lleva dentro de sí, para que usted ponga los equipos con todo el volumen? Bájale a ese volumen, ciudad, y ponte, de una vez por todas, a ser crítica con lo que te han hecho los malos gobiernos. No dejés que la historia se olvide de tus páginas, recordala, andá donde ella; visítala.

Recuérdales, así como lo hacen tus muros y emisoras, cuando Nacional queda campeón de una Copa Libertadores, quién te ha robado, quién ha masacrado a tus hijos, quién te ha reducido –aparte del pago de horas nocturnas y extras– la cantidad de nutrientes que necesitan los hombres y los niños (pobres, repobres, putamente pobres) en cada plato para tener una buena salud.

No les hagás creer más que son millonarios por uno, dos ni tres salarios, ni uribistas porque, en la época del conflicto, pudieron volver a las fincas que no tenían. Quítales la televisión, el celular y las personas chismosas y regrésales los libros.

¡Por favor, ciudad, hazlos regresar a su miserable realidad, a la que tantos y tan malos gobiernos los han hecho vivir! Que no les importe si James se mocha un pie, él tiene mucha plata para comprarse una prótesis y darse una vida, pero que sí les importe marchar para defender sus derechos de seguridad alimentaria, un buen sistema de salud, educación pública, vivienda, y, sobre todo, el derecho a la vida; que tengan todo lo que se necesita para vivir decentemente. Ciudad, hazlos críticos y resistentes ante lo que se viene, no dejés que coman más cuento.

Nota

Termina de decirle a la ciudad lo que quería para la presente navidad, y, solo cinco minutos después, como un milagro divino, pasa una caravana de motociclistas, desgarrando los pitos y las voces, desde medio kilómetro parece que vienen manifestando su inconformismo por el aumento del IVA y la posibilidad de peajes para las motos, pero no, faltando cien metros el milagro se diluye en la ilusión, vienen gritando “míralo ve, míralo ve, somos campeones otra vez”.

Sí, señores, y los del gobierno también, solo que ellos celebran con vodka y ustedes… Con agua, pero con Carrasquilla de ministro, ni vasos –soñar con desechables es mucho– les van a dejar.

 

Foto cortesía de: Hispantv.

( 2 ) Comentarios

  1. Un De VERDAD QUE SE SIENTE UNA INDIGNACION TERRIBLE CREO QUE LO QUE PODEMOS HACER ES SALIR A LA CALLE, SACUDIR NOS Y SON OCHO MILLONES DE VOTOS QUE STAMOS EN CONTRA DE SEMEJANTE ADEFECIO.
    EL OTRO QUEHACER ES QUEJARNOS ANTE EL CONCEJO DE DE ESTADO PARA QUE TOME CARTAS EN EL ASUNTO.

  2. Y ese critica a Maduro? Haciendo lobby en la OEA ….que descaro….que empieze por su país mejor.

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Norvey Echeverry Orozco
Estudiante de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad de Antioquia. Ama el periodismo tanto como a su vieja.