“En Colombia la guerra nos volvió insensibles”, coronel (r) que investigó falsos positivos

La estrategia se monta en 2002 y en 2007 se dispara. Lo que hace Martha Lucía Ramírez es llegar y decirle a los comandantes: “a partir del momento los vamos a evaluar es por el número de cabezas dadas de baja”.

 

- Conflicto

2018-06-17

“En Colombia la guerra nos volvió insensibles”, coronel (r) que investigó falsos positivos

Para el coronel retirado, Ómar Rojas, autor del libro “Ejecuciones extrajudiciales 2002-2010: obediencia ciega en campos de batalla ficticios”, los casos de civiles asesinados para simular bajas en combate fueron una práctica sistemática que obedecía a una directriz de la política de seguridad democrática y  no ocurrieron al azar.

“En Colombia a lo largo de su historia si hablamos de conflicto se presentaron varias veces los mal llamados falsos positivos y mal llamadas ejecuciones extrajudiciales, ¿por qué? […] Le puse el nombre al libro haciendo la observación de que no son ni falsos positivos ni son ejecuciones extrajudiciales, son asesinatos”, define el coronel.

El retirado oficial y sociólogo respondió algunas preguntas claves sobre su investigación:

¿Por qué merece especial atención el periodo de Álvaro Uribe frente al aumento de ejecuciones extrajudiciales?

La mayor cantidad de homicidios se dan en ese período (2006-2010), antes de 2002 también se presentaron falsos positivos en todas las dependencias, pero no de manera generalizada y con esas características que nosotros mencionamos y evidenciamos en el libro. Anteriormente, no había estímulos económicos, no era política de gobierno o Estado. En el segundo período de Uribe es que se consolida como estrategia.

¿Cómo la política de seguridad democrática incidió en las muertes de civiles?

La estrategia se monta en 2002 y en 2007 se dispara. Lo que hace Martha Lucía Ramírez es llegar a MinDefensa y decirle a los comandantes: “a partir del momento los vamos a evaluar es por el número de cabezas dadas de baja”. Luego se recrudece en 2007.

Esos falsos positivos los hubieran podido llegar a evitar si en el año 2003-2004 desde la Fiscalía, el Ministerio de Defensa, la Fiscalía y la Presidencia de la República se hubiera escuchado a los primeros militares que denunciaron la práctica, entonces no se hubiera cometido ese genocidio de los 10.000 muertos en combate en terrenos de guerra difícil.

¿Qué pasa en ese momento cuando la Policía y las Fuerzas Armadas comienzan a llegar operativamente a las cabeceras municipales y a las principales vías de transporte? La guerrilla se asusta, entonces se repliegan y no hay a quién matar. Ahí es cuando ellos comienzan a diseñar la estrategia de llegar y asesinar cualquier tipo de ciudadano, sobre todo a los más vulnerables, los más pobres, los campesinos, indígenas, obreros. Ellos comienzan a buscar cuerpos, no en la clase media ni en las élites colombianas; los cuerpos son buscados en los estratos bajos de Colombia.

¿Cuál era el modus operandi o la estrategia más utilizada en estos casos?

La alianza entre militares y paramilitares jugó un papel importante, los paras llegaban y, para generar miedo y disciplina entre su tropa, sacaban a los que se comportaban mal y los mostraban ante sus hombres, los mataban y los entregaban al Ejército para que los presentaran como muertos en combate. También se metían a una población, asesinaban campesinos y llamaban a las fuerzas militares, que llegaban y los presentaban como si ellos los hubieran matado y los hacían pasar por guerrilleros.

Igualmente, se recurría a la detención arbitraria y desaparición, estaban al acecho, cogían personas, las secuestraban y llevaban a los campos donde eran asesinadas y vestidas con prendas de guerrilla.

Otra modalidad era con retenes militares, paraban una escalera y bajaban a los más débiles y harapientos, los asesinaban y pasaban como muertos en combate.

Hubo muchas estrategias, no solo ilusionando muchachos con un trabajo o mejorar sus ingresos, había una muy común con organismos de inteligencia.

¿Cómo explicar el alto número de casos en departamentos como Antioquia y Meta?

Donde más se presentaban ejecuciones extrajudiciales fue en donde había mayor alianza entre el Ejército con paramilitares y narcotraficantes, mayor relación de Fuerzas Armadas con grupos delincuenciales.

Los oficiales comenzaban a presionar a comandantes de grupos paramilitares porque permitían que sacaran droga y a cambio les decían que consiguieran personas para hacerlas pasar como falsos positivos.

¿Cuál es el grado de impunidad de los falsos positivos?

Los falsos positivos van a quedar en la impunidad. Las víctimas no han sido escuchadas, están en desventaja, las de ejecuciones extrajudiciales no tienen asesoría de Derechos Humanos, las víctimas son revictimizadas. El Gobierno es tan bárbaro que creó una oficina para militares acusados con recursos de los colombianos.

Un mayor estaba siendo investigado en Urabá y le pagaba a soldados para que fueran a Bogotá y declararan a su favor, no creo que la justicia colombiana opere a pesar de que ha habido valientes fiscales que lo han sacado adelante. Una juez penal militar llegó a la escena del delito después de un falso positivo y encontró un hombre vivo, la juez dio la vuelta y lo matan; ella debe estar libre sin investigaciones en este momento.

Hay muchos sapos bien grandes que los primeros que se tienen que tragar son las víctimas de ejecuciones extrajudiciales, lo primero que se traicionó de La Habana fue lo de verdad.

¿Por qué tuvo que abandonar el país?

En Colombia nadie ha sido capaz de sentar a las Fuerzas Armadas del país y hacerles el debate crudamente frente a los falsos positivos. Nadie. De ahí que cuando sacamos nosotros la investigación se incomoden los militares, entes policiales, ciertos grupos políticos y, que además, comiencen a amenazarnos, a decir cosas y por eso es que tuvimos que abandonar el país.

Los traidores fueron los que asesinaron a civiles con las armas que les dieron los colombianos para protegerlos.

¿Qué conclusiones como exmiembro de la fuerza pública le deja su investigación?

Como colombiano me duele profundamente que dejemos de lado a las víctimas; de igual forma como dejamos a 230.000 que murieron en campos de batalla reales y ficticios, los colombianos le dimos la espalda a las familias de los que fueron asesinados por los falsos positivos.

No hay en Colombia una reforma estructural de las Fuerzas Armadas y de Policía que acabe la doctrina del enemigo interno, mientras se tenga esa política estamos al abismo. Debe haber un replanteamiento en la forma como se está formando a militares y policías, una reorientación ontológica en sus programas.

Uno de los alcances de la investigación es haber demostrado que era una política de gobierno y evidenciar que no siempre tenían muertos por presentar, pero querían justificar que la política de seguridad democrática era efectiva. Logramos mostrarle al país la realidad, que no fueron los 22 casos que al comienzo de Uribe llamaban “manzanas podridas”, fueron más de 6000 eventos y en números de casos fueron más de 10.000 homicidios.

 

Fotografía cortesía de Hacemos Memoria.

( 6 ) Comentarios

  1. ReplyMaria Victoria Bustamante

    Por esto y muchas cosas más. Uribe no debe gobernar

  2. ReplyJorge Elias Núñez

    Fue una política macabra, lo más asqueroso. Pero el pueblo siue al tirano. La cultura de ka muerte se impone.

  3. ReplyLiliana Gaitan-Wilson

    Los falsos positivos son una vergüenza para el país y una herida abierta para las familias de las miles de víctimas.

  4. Es muy triste que se viva asi …la gente no lee no escucha y no acepta que vivimos en una injusticia..nos mato la indiferencia social ..la aceptacion de el crimen como parte de “un mejor” momento es verdaderamente triste

  5. Aunque es una verdad que ha gritado y ha sido acallada con el infernal ruido de las balas. Qué ha sido evidente pero tapada con el manto de la impunidad. Que Colombia sabe y gran parte de sus ciudadanos no quiere reconocer.
    Casi no puedo terminar de leer esta entrevista . Su cruda realidad arrugó mi alma más que las arrugas de los años.
    ¿Hasta cuándo se podrá actuar en contra de este genocidio y los culpables paguen por él?
    Cómo duele este pueblo colombiano y la mayoría de su gente buena, honrada y trabajadora cuyo delito es ser víctima de un estado fallido amparado en el delito y la fuerza de las armas en manos de asesinos.
    ¡ BASTA YA, NO MAS ASESINOS EN EL PODER!

  6. Simplemente horroroso, donde están las autoridades, Los medios y la tan cacareada democracia? Porque tantos privilegios e impunidad a tan oscuro y criminal tirano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carolina Valle
Periodista.