A partir de Petro, gane o no gane, ya Colombia no es la misma

Colombia no es la misma a partir de esta campaña exitosa, educativa y altiva de un personaje que desde ya forma parte, por derecho propio ganado a pulso, del estrado de personalidades insignes de nuestra nacionalidad.

Opina - Política

2018-05-22

A partir de Petro, gane o no gane, ya Colombia no es la misma

Si el presidente Santos hubiera advertido el fenómeno popular que se iba a desatar después de firmado el acuerdo con las Farc, por su talante oligárquico, estoy seguro que no se hubiera jugado su debilitado prestigio desde inicios de su gobierno y hubiera preferido continuar siendo “el de Uribe” y así permaneciera resguardado de los dardos inclementes de la extrema derecha.

El jugador de poker estaba convencido de que el camino para lograr lo que sus detractores denominaron después “la paz de Santos”, era una avenida despejada y entapetada de flores, por la cual transitaría él, glorificado, y ahí sí, luciendo orgulloso el blasón del Nobel ante una extrema derecha que por fin reconocería su sacrificio por la paz y un pueblo que, engañado nuevamente, como los Comuneros de El Socorro por el Arzobispo-Virrey Caballero y Góngora, o como más recientemente en nuestra historia republicana, con los Guerrilleros del Llano en la década de los 50 del siglo XX, pueblo que terminaría aceptando dócilmente los designios de la casta dominante.

Y es que la movida era fácil, según sus cálculos: La extrema derecha se inclinaría engolosinada con las mermeladas generosas y con un país libre de una guerrilla que había perdido todo sentido de humanidad y, que en medio de su descomposición, entorpecía el bienestar de una plácida oligarquía acostumbrada por siglos a hacer lo que se le viniera en gana con las ilusiones y esperanzas de los pobres y desheredados.

A los de la oposición de izquierda democrática y sectores de “centro”, débiles y fragmentados, inmersos en los egoísmos y las veleidades del poder, era sencillo neutralizarlos con el estímulo a las divisiones y a algunos, con las ofertas de pequeños poderes locales y pequeñas presencias en escenarios del poder central.

¿Y las Farc? Elemental: ya habían sido derrotadas políticamente y desarmadas militarmente por los acuerdos del Teatro Colón; y una vez entregadas las armas, todo se resolvería con unas cuantas curules en el Congreso y unas débiles garantías para que hicieran política, ya en un escenario en el cual serían “molidas” y avasalladas por las dinámicas de una democracia rancia, excluyente y clasista.

Quedaba entonces Petro. Era un poco más dura la tarea, dadas las condiciones personales de fogosidad, resiliencia, determinación, fortaleza de espíritu, además, de su inteligencia y madurez política para sortear por largos años todos los avatares, embistes, ataques, injusticias y persecuciones de las que ha sido objeto en su desempeño político. Pero al final, según sus cálculos, terminaría derrotado, humillado y sometido al ostracismo por la enorme y desproporcionada fuerza de unas castas dominantes, basada en mentiras, ya por todos conocidas, como las de que “vamos a ser como Venezuela”, “castrochavista”, “candidato de las Farc”, “comunista” y “expropiador”, de las cuales han hecho coro a diestra y siniestra..

En cambio Uribe, como el político avezado, ventajoso y marrullero que es, sí ha tenido claro que lo que no era conveniente para “la patria” de la que tanto se ufana, no era la “falsa paz de Santos”, negociada, sino la de tierra arrasada, la paz de los sepulcros, pues era plenamente consciente de que lo que sobrevendría sería un fervor popular contra todas las políticas oligárquicas que han sido las imperantes en Colombia y, que por lo tanto, era indispensable para convivencia oligárquica la continuación de la guerra y la presencia de la guerrilla actuando como un muro de contención a las expresiones democráticas y la voluntad de los sectores excluidos de ejercer presencia como actores en las decisiones del presente y futuro del país.

Por eso el negocio de la guerra, por eso la permisividad y complicidad con todos los atropellos, vejámenes, masacres, porque saben que la guerra es la posibilidad de la continuación de las que han sido las políticas hegemónicas en Colombia por dos siglos y lo que se avecina es, por un largo tiempo, la movilización, la presencia activa de la ciudadanía, cada vez más consciente de que solamente en sus manos está el presente y futuro de las actuales y venideras generaciones.

Existe en el ambiente la enorme posibilidad, que se empieza hoy a reconocer inclusive por sectores afines a la derecha, que Gustavo Petro podría conquistar el favor de las mayorías y erigirse como el próximo presidente de la República.

La Colombia Humana ha logrado encarnar las aspiraciones más sensibles de las y los colombianos y, mediante una campaña limpia y vigorosa, ha logrado poner en el escenario del debate político el relato de la modernidad, que ha estado aplazado por décadas, desde los atisbos del pensamiento de Alfonso López Pumarejo hasta Jorge Eliécer Gaitán y Luis Carlos Galán, pero que en cuyos intermedios tuvo la presencia de pensadores, hombres y mujeres de acción y producción intelectual, hoy casi olvidados, como María Cano, Jorge Regueros Peralta, Gerardo Molina, Antonio García, Diego Montaña Cuellar, Orlando Fals Borda, por solo citar algunos, que pertenecen a la pléyade del pensamiento auténticamente colombiano y que habrá de ser rescatado, como fue siempre la aspiración de Fals Borda.

Pero por otro lado, múltiples circunstancias que van desde la trampa, el juego sucio, hasta el atentado criminal contra el candidato Petro, así como también el hecho de que aún vastos sectores ciudadanos continúan engañados por el encantamiento de una casta corrupta que se aprovecha de las debilidades humanas, conspiran contra Petro como persona y las ideas de cambio que él encarna.

Sin embargo, hay algo que queda en esta explosión de las ideas de la campaña de la Colombia Humana y que permanecerán por largo tiempo. Ya no será posible, por más que lo intenten, enterrar conceptos claves de la modernidad y de la búsqueda de un mundo y una Colombia mejor: La contribución que debe dar nuestro país, por su condición geopolítica privilegiada frente al inevitable cambio climático; pasar de la economía extractiva a una economía productiva alejada del carbón y del petróleo; la salud como un derecho fundamental liberada de la intermediación, universal y basada en los postulados de la Atención Primaria en Salud de la OMS y la OPS; la gratuidad y universalidad de una educación de calidad atemperada a la modernidad, la modificación de la estructura de la producción agraria y el concepto clave de quitarle la política a la corrupción y la justicia a la política.

Es tan potente la fuerza de esta argumentación, que TODOS los candidatos que compiten con Petro, se han visto precisados de manera vergonzosa a copiar descarada y acomodadamente, en la mayoría de las ocasiones quitándole el filo. Para dar un ejemplo en el caso de Duque, “educación universitaria gratuita sí, pero virtual”, o como en el caso, lamentable por cierto, de Humberto de la Calle, quien en varias entrevistas ha dicho que no está en absolutamente nada de acuerdo con Petro y, sin embargo, su discurso está plagado de ideas casi textuales del candidato de la Colombia Humana. Igual sucede con Vargas Lleras y Fajardo, en una metamorfosis de la arquitectura discursiva que produce malestar y desconfianza en la coherencia, capacidad e inteligencia de los contradictores de Petro.

De otra parte, ante la eventualidad de que el “ganador“ sea Duque, debido bien a la trampa, el engaño, la maquinaria corrupta o la simpatía aún de una parte importante de la población o una mezcla de las dos, su gobierno no será fácil. Cada medida que adopte que vaya en contra de los intereses de la población, será inmediatamente contestada con  grandes movilizaciones en la calle y contrario sensu, en caso de que gane Petro, también las movilizaciones callejeras estarán a la orden del día, ya no reprobando las políticas gubernamentales, sino apoyándolas e intensificando las transformaciones.

En uno u otro caso, lo que está al orden del día es la movilización ciudadana reclamando más democracia y Petro ya lo demostró cuando fue vilmente destituido por el procurador espurio y ante el silencio y complacencia de la casta hegemónica. Es indudable que Colombia asiste a un despertar del pueblo, a una primavera política que solamente puede ser atajada en la medida en que asesinen a Petro o también montando un gobierno dictatorial y represivo, sin embargo, esto no está de moda en el mundo. El mundo viene rechazando este tipo de salidas violentas a las manifestaciones populares; de manera pues que esta es la encrucijada en que vive Colombia.

Si gana Petro, habrá gente en las plazas públicas apoyando las medidas; si gana Duque, igualmente, rechazando cualquier medida que vaya contra el pueblo; además, como un hecho significativo, de no ganar Petro, podría estar más adelante como senador y líder de la oposición, que no es poca cosa, como lo desearon elocuentemente sus detractores cuando decían que sería un buen parlamentario, como siempre lo fue y no aspirante al solio de Bolívar, por cuanto había demostrado ser “mal administrador”.

Quienes simpatizamos con la Colombia Humana vamos este domingo 27 de mayo a las urnas a ejercer nuestro deber ciudadano, confiados en que de todas maneras Colombia no es la misma a partir de esta campaña exitosa, educativa y altiva de un personaje que desde ya forma parte, por derecho propio ganado a pulso, del estrado de personalidades insignes de nuestra nacionalidad. Sin duda.

 

 

( 11 ) Comentarios

  1. Excelente artículo, Colombia está despertando del letargo de más de 200 años.

  2. Esta es una vetdad que no pelea con nadie y ojala se cumpla y podamos ver a un presidente distinto ala oligarquia y aristocracia colombiana.

  3. Sí el periodismo colombiano al que considero bueno, a pesar que sele pueden hacer críticas fuertes por sus nimiedades, se comportara a la altura del momento histórico como lo a hecho este columnista, los beneficios de transformación no sería exclusivos para el Petrismo sino que harían un aport trascendental en la cultura política de la ciudadanía entera y ayudarían a una visión diferente del futuro y el desarrollo del país.
    Excelenntísima columna.

  4. ReplyHarold A. Fiesco A.

    Como decían nuestros abuelos y padres,somos más los buenos que los malos pero en éste campo de la riqueza y el poder el concepto se invierte y si vamos en contraria de los nefastos será como ha pasado y seguirá pasando por eso tiene que suceder que el pueblo en su totalidad se conciencie y haciendo valer con el poder del voto hacerse sentir y acabar con la casta de pisaverdes y opresores que tienen sumida una nación a todos sus antojos y es muy fácil,No es sino dejar de ser arrodillado y facilidad y centrarse en lo que es mejor para la gran mayoría de un pueblo lacerado y oprimido por unos pocos que no tiene razón de ser.

  5. Acertado entendimiento de nuestra realidad… hombre sereno… educado.. de buenas maneras diría nuestra refinada diligencia… a todos los ataques.. las mentiras … ideas.. conocimiento histórico.. para esta generación muy conveniente conocer este hombre…

  6. Debemos despertar del todo. Primero entender que el régimen Colombiano no es presidencial sino legislativo. El verdadero poder está en el congreso y es allí donde las leyes corruptas han creado la inequidad en benficio de castas que siempre han gobernado.
    Segundo, entender que a pesar de que en Colombia solo existen cinco empresas con permiso del CNE para hacer y publicar encuestas electorales, este domingo parece que las encuestas quedarán derrotadas. Tercero, que poco a poco la gente se va educando políticamente y deja de tener el miedo de ser siempre “doña Florinda”; que viven en la misma vecindad, pero se creen de mejor familia porque tienen un poquito más del vecino y entonces no se juntan con “la chusma”. Quienes han ostentado el poder nos han hecho tan individuales que nunca pensamos en los demás, solo en lo que nos conviene.
    Si se invierte en educación, no tendremos tanta gente regalando el voto por un tamal, y gente a la que menos se puede manipular con miedo a que el pueblo no pueda conducirse correctamente.
    Ojalá esta ola no pare y sigamos progresando como nación, de verdad, con oportunidades para TODOS, no para unos pocos.

  7. Excelente ar, me acuerda de la obra literaria CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA. No lo admiro por ser petrista, sino por la realidad y veracidad…

  8. Excelente texto. Mejor explicado no puede estar.

  9. Y yo sí quiero que Gustavo Petro, sea mi Presidente…

  10. ReplyHernan Dario Morales Giraldo

    Excelente Artículo, si el no queda, sus detractores en menos de seis meses se arrepentirán……critiquemos después…. ahoracionales no!!!

  11. Excelente aporte, descriptivo del despertar, de la transicion hacia la inclusion, hacia la dignidad humana, indudablemente en medio de la sosobra en la que nos mantiene este sistema dia a dia hemos ganado conciencia de que unidos podemos lograr los cambios que urgentemente necesitamos para lograr la Colombia donde quepamos todos.

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Carlos Pérez Muriel
Analista de la Política, también de la política y de la "política"... .