8 de marzo, Día de conmemoración de la Mujer trabajadora

La fecha que hoy se celebra para algunos con regalos y felicitaciones para las mujeres, en verdad es una conmemoración de un hecho luctuoso, en otras palabras, es un acto de memoria y no de regocijo consumista.

Opina - Sociedad

2018-03-08

8 de marzo, Día de conmemoración de la Mujer trabajadora

La diferencia entre celebración y conmemoración para algunos puede ser accesoria, incluso banal, pero en esta fecha tal diferenciación reviste una enorme importancia.

Cuando celebramos, generalmente nuestro recuerdo se refiere a eventos felices, de agradable recordación. En cambio, la conmemoración trata de recordar combatiendo la necesidad de la mente por olvidar el dolor, la conmemoración estriba en un acto difícil de asumir puesto que, a pesar de lo doloroso del recuerdo, la necesidad que dicho evento no se disipe en los remolinos del tiempo, conmemorar es una obligación asumida en razón de la importancia que tiene la memoria de un pasado doloroso para alumbrar la posibilidad de un porvenir más amable, más justo.

Por eso el 8 de marzo se conmemora el día internacional de la mujer trabajadora, un día para recordar el dolor de más de un centenar de mujeres trabajadoras que murieron calcinadas en una factoría New Yorkina hace 110 años. Recordar un evento como estos no puede considerarse una celebración sin contenido político, económico, moral y de género. Conmemorar el 8 de marzo es recordar el dolor como un signo de nueva vida, un alumbramiento que siempre incluye el dolor de la mujer en el advenimiento de un nuevo tiempo.

El caso de las trabajadoras textiles de EEUU se replicaría en Colombia, en el caso a comentar como un desenlace menos trágico, el caso a recordar lo protagoniza una mujer, una trabajadora de una empresa textil a inicios de los años 20. El lugar: Bello Antioquia. La mujer: Betsabé Espinal. El caso: Las reivindicaciones laborales de más de 400 trabajadoras y un centenar de trabajadores de la Fábrica de Tejidos de Bello que se levantaban en huelga frente a las condiciones laborales que para las mujeres no sólo involucraban salarios menores a los devengados por los trabajadores, sino los continuos casos de acoso y violencia contra las obreras que protagonizaban los capataces de la fábrica. Adicionalmente, la visión paternalista católica de los empresarios antioqueños de inicios de siglo significaba el confinamiento en alojamientos rejentados por monjas que asemejaban conventos de clausura. Estos hechos, aunados a salarios míseros por jornadas de más de 12 horas, hicieron estallar el conflicto.

Dicha gesta fue liderada por una heroína anónima, incluso para los que han oído hablar de mujeres luchadoras como María Cano, Betsabé Espinal es un ser anónimo para la historia que hoy celebra en vez de conmemorar y anunciar la continuación de la lucha de estas mujeres de principio de siglo. Mujeres que han construido la historia que hoy algunos y algunas se atreven a olvidar entre las flores y el consumo de una celebración al olvido.

Por ello, se recuerda, se conmemora los dolores de las luchas que aún permanecen, que no finalizan, que hoy, más que nunca, requieren de heroinas anónimas que levanten las banderas de una batalla inconclusa. Una batalla que todavía reclama el rol protagónico de las mujeres por la igualdad de salarios, por el reconocimiento del rol de la mujer cabeza de hogar, por la mujer que ha sido doblemente víctima en el medio del conflicto armado.

Por un 8 de marzo que nos recuerda que la lucha por la igualdad de la mujer en la sociedad no se ha acabado. Los invitamos a conmemorar, a recordar a Betsabé, recordar a las mujeres que han parido el porvenir con sus luchas.

Imagen cortesía de Colombia Informa

Hoy, al recordar a Betsabé y a miles de mujeres colombianas que aún hoy luchan por sus derechos, recordamos que a pocos días tenemos la oportunidad de llevar a mujeres decentes a nuestras instituciones. Mujeres que no han olvidado que los derechos de las mujeres han sido conquistados por el grito de mujeres como las que hoy pueden alumbrar un Congreso. Mujeres como Lilia Solano que gritó cuando el Congreso aplaudía el silencio de los sepulcros, gritó cuando las mayorías no escuchaban el lamento de las víctimas, que hoy sigue gritando llevando la voz de la Colombia profunda a la Colombia que celebra cuando la mentira conquista elecciones. A pocos días del día en que se conmemora las luchas de las mujeres, puedes avivar la lucha por que mujeres y hombres decentes puedan dirigir las instituciones de un país. Cuando eso suceda y tengamos a mujeres como Lilia Solano y demás mujeres Decentes en el Congreso podemos celebrar.

( 3 ) Comentarios

  1. La mujer para mi es el tesoro mas grande que Dios nos ha dado.
    Madres, abuelas, esposas, compañeras, hermanas, amigas, primas , todas son maravillosas.
    Se dice que detras un gran hombre hay una gran mujer, pero creo que es lo contrario, detras de cada gran mujer hay un gran hombre.
    Felicitaciones a todas las mujeres que Dios nos ha dado.???

  2. Sutil propaganda para votar por la lista de Decentes. No esconder esa clase de propuestas en artículos de este estilo (“informativos”) es metodología uribista. Creo que se puede obrar mejor. Buen artículo, en todo caso, y es cierto que hay mujeres y hombres decentes bien preparadas para gobernar.

    • Hola, es una nota de opinión, no contenido informativo. Si ves, está en dicha categoría, por ende el autor tiene otro tipo de licencias. Feliz día y gracias por leernos.

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Laura Duque
Periodista y estudiante de Derecho de la UdeA