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Shakira y J-Lo: cuando lo estético es profundamente político

Es todo un suceso que dos mujeres latinas hayan sido seleccionadas por Pepsi para liderar el segmento artístico de uno de los eventos deportivos más tradicionales de EE. UU.

Por Jose Fernando Salcedo - - 47318 0
Shakira y J-Lo: cuando lo estético es profundamente político

Columnista: José Fernando Salcedo Martínez 

 

Es bastante difícil volver a escribir, pero cuando ocurre un suceso como el espectáculo de medio tiempo del Súper Tazón protagonizado por Shakira y J-Lo es algo que se merece un análisis detallado. En este punto quiero dejar claro que todo lo estético es político, más con uno de los sucesos anuales con mayor cobertura de medios de comunicación y audiencia a nivel global.

Por tanto, es todo un suceso que dos mujeres latinas hayan sido seleccionadas por la multinacional Pepsi para liderar el segmento artístico de uno de los eventos deportivos más tradicionales de Estados Unidos y más en un deporte, como el fútbol americano, que representa los valores tradicionales de la cultura más patriarcal y conservadora de este país. Por tal razón, esta presentación rompió tantos esquemas fue tan profundamente política, simbólica, llena de contenido geopolítico y una bofetada a los sectores más supremacistas, conservadores y puristas en tiempos electorales en los Estados Unidos.

Latinoamérica estuvo presente con toda su fuerza en este espectáculo, porque hubo una representación simbólica de una mirada hacia al sur como orientador de las relaciones culturales, políticas y de política exterior.

Además, porque significó una mirada hacia temas como la migración, la equidad de género o el rechazo hacia la cultura islámica que tanto impera en una sociedad como la estadounidense. 

El Caribe rugió y se mandaron las señales sobre la diversidad se las raíces de sus habitantes, las cuales no comprenden fronteras y más bien generan una cultura tan fuerte que habita en el mismo ADN estadounidense. Esa fue la voz de los millones de migrantes latinos que dinamizan la economía más grande del mundo, los cuales han sido objeto de discriminación por un gobierno como el de Trump; pero, su papel como sujetos políticos fue reivindicado en ese escenario lleno de dignidad y pasión por lo nuestro. 

Inicialmente, hay que hablar de la utilización de tres tipos de ritmos particulares y su simbología: la danza árabe, los ritmos de origen africano (la champeta, el mapalé) y de la Salsa, porque cada uno mandó mensajes claros a un país estructuralmente racista y estigmatizador con razón del origen étnico.

Con respecto a la utilización de la danza árabe por parte de Shakira en un contexto tan antiislámico rompió los protocolos y demuestra que esta cultura hace parte también del ADN americano. Al bailar champeta, mapalé y el tambor estar presente en todo momento reivindica esa cultura de origen africano y que África es la madre de toda la humanidad sin importar los alaridos de los racistas y supremacistas blancos, además de realzar esa cultura popular negra que ha ganado su lugar mediante la resistencia y la lucha en todo el Caribe, luchando contra sistemas donde el racismo es estructural y arraigado.

Por último, la salsa en todas sus presentaciones representó esa cultura latina enquistada en los Estados Unidos y que ha logrado romper todas las fronteras posibles; significó que Cali Swing Latino dejara por los cielos el nombre de Cali, Valle del Cauca y Colombia entera; además, de una Shakira reconectada con la cultura salsera de la Barranquilla cosmopolita. 

Este último punto es importante, porque Shakira convirtió el espectáculo en un profundo homenaje al Caribe colombiano, especialmente a Barranquilla. Que la frase “En Barranquilla me quedo” haya resonado frente a millones de espectadores en el mundo, que figuras representativas del Carnaval de Barranquilla (como el marimonda, el garabato o el congo) hayan estado regadas por todo el escenario, que Shakira haya bailado mapalé, un poco de cumbia y hasta Champeta y el misticismo de la cultura árabe mezclada con la cultura caribe haya estado ahí representa un cambio de la imagen de la ciudad. Por favor, se debe agregar que J Balvin estuviera en el show y Medellín haya resonado fuerte y claro representa un profundo ataque al estigma con respecto a la cultura narcotraficante y adoradora de Pablo Escobar por la que esta ciudad es conocida en el mundo. 

¡Una magistral bofetada contra los detractores de la migración, hasta para Andrés Manuel López Obrador, fue la simbología profunda de niños y niñas vestidos de blancos en jaulas blancas cantando junto con las cantantes get loud! (¡Grita!). Significó denunciar públicamente la cruda migración forzada por la pobreza y las condiciones de violencia de América Central y Venezuela hacia Estados Unidos. Significó los millones de niños y, especialmente, niñas que sufren este viaje tortuoso, lleno de abusos de toda clase y en los cuales la vida es lo que pareciera que menos vale. Fu profundamente conmovedor y remueve esa conciencia de nosotros como latinoamericanos frente a nuestros hermanos y nuestras hermanas que migran por necesidad. 

Con respecto al tema de Puerto Rico hay mucho qué decir, sin embargo, la lectura política fue clara: ¡mayor autonomía e independencia es el futuro! La presentación de Bad Bunny, uno de los artistas que participó en las movilizaciones contra el Exgobernador de la Isla, más la bandera con la que salió Jennifer López logra visibilizar el cansancio acumulado de los habitantes de esta isla debido a los contantes maltratos, el abandono por parte del gobierno federal, el poco apoyo después de los huracanes y el reciente terremoto y el racismo estructural que ha condenado a la isla del encanto a una situación de pobreza y desigualdad profunda. ¿Entonces, cuál será el camino autonomía, seguir como Estado Libre asociado o ser el estado 51 de la Unión federal?

Definitivamente este espectáculo de medio tiempo fue una clase magistral de política y simbolismo, en la cual Latinoamérica rugió con todas sus fuerzas representadas por Shakira y J-Lo. Fue una denuncia profundamente bien elaborada que ataca directamente al núcleo duro del conservadurismo e imperialismo estadounidense. Es un llamado magistral a la unidad de nuestros pueblos y a seguir viendo el sur como nuestro norte global. 

Shakira es definitivamente todo lo que está bien en este mundo, me siento profundamente orgulloso de ser barranquillero y que la cultura del caribe colombiano haya sido una excusa perfecta para una oda a la multiculturalidad. J-Lo mostró su casta de diva latina y defendió sus orígenes boricuas, acompañada por un clamor de equidad de género claro y fuerte.

Por último, si usted anda criticando desde la superficialidad y no entiende los mensajes por ser un evento "capitalista" y que "ve a los latinos como espectáculos", usted no ha entendido eso de que "lo estético es político".


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