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“Popeye”, más allá del Cartel de Medellín

El hermano de Escobar dice que Popeye era un chofer cualquiera. Nunca fue la mano derecha de Pablo.

Por Cristian Álvarez Balbín - - 47432 0
“Popeye”, más allá del Cartel de Medellín

Autor: Cristian F. Álvarez

  Jhon Jairo Velásquez Vásquez —más conocido por todo el país como alias “Popeye”— murió a causa del agresivo cáncer que padecía en su estómago, según confirmó el INPEC. Y aunque su prontuario criminal al lado de Pablo Escobar es ampliamente conocido y “documentado” hay cosas que aún no están lo suficientemente claras, y que, con la partida de Velásquez, posiblemente nunca lleguen a saberse.  

¿Quién era?

Jhon Jairo Velásquez Vásquez es un caso atípico del crimen colombiano. Aunque muchos de los principales delincuentes del país justifican su ingreso al mundo del hampa debido a la pobreza y a la falta de oportunidades, este no es el caso de Jhon Jairo. Nacido en 1962 en Yarumal, Antioquia, Velásquez Vásquez hacía parte de la clase media antioqueña. Su residencia paterna se ubicaba en el acomodado barrio Simón Bolívar de Medellín. Velásquez tuvo acceso a la educación primaria y secundaria. Incluso, hizo parte de la Escuela de Suboficiales de la Armada Colombiana en Barranquilla, lo cual para muchos es el motivo de su apodo de “Popeye, el marino”. Su fulgurante y rápido ascenso en el Cartel de Medellín está ampliamente documentado, así como su participación en algunos de los más escabrosos crímenes cometidos por dicha organización delincuencial, como fueron los secuestros de Andrés Pastrana y Francisco Santos; el asesinato de Carlos Mauro Hoyos, el del comandante de la policía Valdemar Franklin Quintero y el de Luis Carlos Galán, además de su participación en las bombas del avión de Avianca y del DAS, en Bogotá.
Prontuario que según el mismo delincuente incluye a 300 víctimas asesinadas por sus propias manos y 3.000 asesinatos más en los que fue partícipe o autor intelectual.
 

Su relación con la familia Escobar

Pese a que “Popeye” se autodefinió como la mano derecha de “El Patrón”, otras cosas piensan algunos de los familiares del sicario. Por ejemplo, Roberto Escobar, hermano del capo, dijo de Velásquez que Él era un chofer cualquiera. Nunca fue la mano derecha de Pablo. Antes que él estaba el Arete y Pinina, según consta en artículo del diario El Espectador. De otro lado, Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar, sostiene desde hace muchos años una dura pelea con “Popeye”. En diferentes medios, Marroquín ha insistido que “Popeye” solo busca una figuración que no tiene. El mito en torno a mi padre permite que cualquier historia que cualquier estúpido se quiera inventar encaje a la perfección. A esta voz se suma la de Laura Isabel Escobar Urquijo, sobrina del capo antioqueño, quien desmiente al hombre que trabajó para su tío. De hecho, lo llama “embustero”. Me avisaron que el embustero de Popeye ahora anda levantando calumnias en contra mía. No comprendo porque está empecinado en atacar a la familia sabiendo que todo lo que él tiene y todo lo que consiguió, fue gracias a nosotros, gracias al tío. Los tres, aparte del parentesco de sangre con Pablo Escobar, tienen en común que se han convertido en “víctimas” de los comentarios que ha hecho Velásquez Vásquez desde su canal de YouTube —fundado en agosto de 2015 y que tiene 1.2 millones de suscriptores— según él por haberse portado mal con él, que le fue tan leal al Patrón.  

Los otros secretos de Popeye

Desde 1992, Velásquez estuvo detenido hasta el año 2014 en un “recorrido” que lo llevó por cárceles de máxima seguridad como La Modelo, Cómbita, y la temida cárcel de Valledupar. Por ello conocía de buena mano como las bandas criminales y los grupos ilegales controlan y se disputan la hegemonía en los centros penitenciarios del país. De hecho, uno de los episodios más oscuros de los que “Popeye” se convirtió en testigo y protagonista excepcional fue la sangrienta lucha entre las FARC y las AUC por el control de la cárcel La Modelo, ubicada en Bogotá, entre el año 2000 y 2003, hecho que dejó más de 45 desaparecidos dentro del penal según relata Verdad Abierta. Yo estoy vivo porque me entregué a la justicia y porque supe defenderme como un varón después de innumerables atentados en las cárceles en las que estuve, dijo “Popeye” a La Nación. De otro lado, su principal secreto, que se llevó a la tumba, fue la participación de las élites nacionales en muchos de los oscuros pasajes de la historia nacional concernientes al narcotráfico. Conocido por todos es la reiterada negativa que Velásquez —uno de los más sanguinarios asesinos del país— tuvo cuando se le preguntaba por la participación de la familia Uribe Vélez en el Cartel de Medellín. Su principal excusa para no hablar del tema siempre fue la misma: el miedo. En una entrevista para Univisión en junio del 2016, “Popeye” afirmó que Álvaro Uribe como director de la Aerocivil en 1982 autorizaba las pistas construidas para transportar cocaína de Colombia hacia Estados Unidos y que él sabía quién era Escobar ya que su padre, Don Alberto Uribe, lo conocía.
Al momento de la periodista intentar ahondar en dichas declaraciones sobre el expresidente, Velásquez Vásquez prefirió callarse porque él vivía en Medellín y “Álvaro Uribe es el dueño de esta ciudad”.
Sin embargo, desde su salida en prisión en agosto de 2014, Velásquez Vásquez se proclamó como seguidor de la ultraderecha y nunca negó su apoyo al Centro Democrático, a Álvaro Uribe Vélez y a las ideas y actividades orquestadas por dicho partido. De hecho, su presencia en la marcha organizada por el uribismo contra el gobierno de Juan Manuel Santos en la ciudad de Medellín en abril de 2017, contó con la presencia del sicario de Pablo Escobar, quien —mientras exhibía sus tatuajes que lo autoproclamaban como "El General de la Mafia"— se tomaba fotos con muchas personas entusiasmadas con su presencia. Sin embargo, parte de ese apoyo rayaba en lo ilegal, pues vale la pena recordar que, en junio de 2018, la Fiscalía aseguró que el exsicario del Cartel de Medellín estuvo involucrado con la compra de votos a favor de la representante del Centro Democrático, Margarita Restrepo. Durante la imputación de cargos contra el supuesto coordinador de la campaña, el fiscal del caso mencionó el relato de un testigo que aseguró que el pistolero de Pablo Escobar tuvo activa participación en la presión para que los electores sufragaran a favor de la legisladora uribista, se lee en nota realizada por El Heraldo.  

Inflado por los medios

“Popeye” fue un hombre manipulador y tosco, pero lo suficientemente zagas para saber que sus historias —inventadas o no— vendían lo suficiente como para hacerse notar. Así lo confirma su “biógrafa”, la escritora Maritza Wills, en entrevista para la revista Soho, quien además culpa a los medios de comunicación de ser los responsables del encumbramiento de un personaje tan negativo en la historia del país.
Increíblemente, y como lo expresé también en mi libro, él siempre supo lo que la prensa quería: sensación. Siempre la ha manipulado a su antojo y capricho de acuerdo a su conveniencia desde prisión. Las lecciones de moral, entre ellas la vergüenza, se quedaron en los archivos olvidados de su memoria selectiva.
Para Wills, el sueño de Jhon Jairo era pasar a la historia como el asesino más grande y más mediático del mundo, y tal vez para muchos lo haya logrado. Sin embargo, desde nuestras páginas seguiremos haciendo eco de lo que realmente fue: un matón mediático y desalmado. Y así, en respeto a sus víctimas, lo seguiremos recordando.  


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